diabetes-hipertensión-Nervio Vago-Raccoonknows.jpg

 

A partir de investigaciones y estudios llevados a cabo por científicos en la escuela de medicina de la universidad de Washington en St. Louis, se descubrió que el procedimiento lograba prevenir el desarrollo de la resistencia de insulina y la tensión arterial alta, en pruebas a roedores de laboratorio

“Al menos en ratones, hemos demostrado que podemos prevenir el desarrollo de la diabetes e hipertensión interrumpiendo el nervio vagal”, informó el líder de la investigación, F. Semenkovich, profesor e investigador de medicina y de biología y fisiología celular. “Todavía no sabemos, si se lograrán] los mismos resultados en seres humanos, pero pensamos que de alguna manera alterar la actividad vagal del nervio podría proporcionar un acercamiento novedoso para tratar estos desórdenes metabólicos comunes.”

Anterior a ello, este mismo equipo de especialistas había demostrado que un receptor nuclear llamado PPAR-alfa (Ppara), era necesario para la inducción de la diabetes y de la hipertensión en ratones tratados con esteroides (glucocorticoides).

“Si el nervio del nervio vago se ha quitado quirúrgicamente, los ratones no desarrollan diabetes o hipertensión en respuesta a los glucocorticoides, a pesar de tener Ppara”, asegura el doctor Carlos Bernal-Mizrachi, profesor auxiliar de medicina en la División de la Investigación de la Endocrinología, del Metabolismo y de los Lípidos. “El proceso parece ser mediado por la comunicación entre las células del hígado, la rama del hígado del nervio del nervio vago y sus señales al cerebro.”

Al analizar el comportamiento del nervio vago, este se comunica con gran parte del organismo, esto lo identificaron los primeros neuroanatomistas, quienes eligieron este nombre. El mismo se extiende desde la base del cerebro, a través del pecho, donde conecta con el corazón. Por igual este nervio envía señales a otros órganos internos, incluyendo el hígado y el estómago, y conecta eventualmente con el intestino.

En estos estudios los investigadores se concentraron en la conexión entre las innervaciones del nervio en el hígado y su comunicación con el cerebro.

Cuando los ratones son tratados con glucocorticoides, el Ppara en el hígado se comunica con el nervio del vago, que envía sus señales el cerebro. Entonces el cerebro utiliza el camino vagal para retroactuar instrucciones al hígado y a los riñones.

El cerebro ordena al hígado a aumentar la producción de glucosa y al riñón para alterar el metabolismo, elevando la presión arterial.

Esta misma clase de proceso podría ocurrir con la gente obesa, Semenkovich dice que una elevación modesta de glucocorticoides está asociada a obesidad. Esos niveles elevados pueden iniciar la actividad en el hígado, el Ppara entonces se comunicará con el nervio del vago para informar al cerebro y, el cerebro señalará al hígado y los riñones, contribuyendo eventualmente a la diabetes y a la hipertensión.

“La obesidad es iniciada probablemente mediante un proceso similar a al que hemos interrumpido en los ratones,” piensa Semenkovich.

“Una influencia ambiental, tal como tratamiento con los glucocorticoides o exceso de la aportación calórica que causa obesidad, genera una señal iniciada por los Ppara, que entonces se transmite del hígado, a lo largo del nervio del vago.”

Esa cascada de la comunicación a lo largo del camino vagal del nervio ha hecho que los investigadores investiguen la posibilidad de ayudar a diabéticos e hipertensos, interrumpiendo señalar vagal normal.

Los médicos recuerdan que algunas drogas existentes pudieran poder atacar el problema de otras maneras. Una clase de las medicaciones, las llamadas ‘drogas del fibrate’ puede modular la actividad del Ppara. Estos medicamentos son usados para bajar los triglicéridos y para elevar niveles del buen colesterol (HDL).

Fuente