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La mujer adulta debe vacunarse, teniendo claro que existen vacunas para todas las edades y existen vacunas específicas para ser administradas en la mujer, en los diferentes períodos de su vida. Para los cuáles, el período pre embarazo, prenatal, en el embarazo y en el post- parto, existen y son necesarias ciertas vacunas.

Podríamos dividirlas en dos aspectos: uno las que realmente dan daño congénito, entre ellas la más común es rubeola y el síndrome de rubeola congénita. Pero a veces por ejemplo, la varicela congénita, no es publicitada. Y sin embargo, esta al darle a la mujer embarazada, puede conducir a daño cerebral, mental y malformaciones al bebé; de tal manera que al administrar éstas vacunas en la mujer fértil antes del embarazo, es ideal.

Pero luego existen otras enfermedades que no dan daño congénito, pero que incluso pueden conducir a la muerte de los bebés. Hoy en día en la mayor parte de los países del mundo, la tosferina es una enfermedad de niños pequeñitos recién nacidos no vacunados, que se infectan a través de adolescentes , adultos, papá, mamá, abuelos en casa, y éstos bebés van a reportar intensivo, llegando a fallecer.

Por lo cual, proteger a la mamá contra tosferina, es vital. Y una enfermedad clave, es la influenza, ésta en la mujer embarazada para empezar representa un riesgo de hospitalización y complicaciones e incluso muerte, comparables al riesgo de un adulto con daño pulmonar severo crónico. Y fuera de ello, el beneficio indirecto de vacunación, es también proteger al bebé de ésta enfermedad de la influenza; y por supuesto en bebés puede ser sumamente grave. Así pues, la vacunación en la mujer es de doble beneficio, protección para la madre y para su bebé”.

La influenza H1N1, fue muy publicitada, pero la influenza en general siempre ha existido y siempre hemos tenido complicaciones, aún antes de éste brote. Hoy en día, la H1N1, forma parte de la vacuna estándar contra influenza. Cuando observamos la vacuna actual, descubrimos tres tipos de virus de influenza, y uno de ellos es el H1N1, del cual todavía están ocurriendo pequeños brotes.

En la mujer nuevamente tenemos que pensar en vacunas que debemos poner antes del embarazo, durante el embarazo, en el post parto y tal vez, durante la lactancia. Esto se une a las otras preguntas formuladas, en primer lugar; las vacunas que se recomienda poner antes del embarazo, son las recomendadas para cualquier adulto: las dos dosis de sarampión, rubeola y paperas, las dos dosis de varicela, no debiese olvidarse hepatitis B, el refuerzo de difteria, tétanos y tosferina, etc.

Durante el embarazo, existen sólo dos vacunas aceptadas para ser suministradas: influenza y el refuerzo de tétanos y difteria, o mejor aún de tétanos, difteria y tosferina. En el post- parto, es la oportunidad de que el ginecólogo obstetra ponga éstas vacunas al día: el refuerzo de difteria, tétanos y tosferina, la lactancia en tal sentido no se ve afectada de ninguna manera.

Acerca de los efectos secundarios de las vacunas, todas tienen, en menor o mayor grado. Raros algunos, leves la mayoría, pero siempre los beneficios de la vacunación, exceden por mucho cualquier riesgo potencial que las vacunas puedan ofrecer. Un 15% de fiebre, luego de una vacuna de sarampión-rubeola y paperas, un día a la semana de haber sido puesta, es un efecto secundario mínimo, para la severidad que un sarampión en adultos puede tener.

Las complicaciones de una rubeola congénita, una parotiditis o paperas, la cual implica una enfermedad difícil de tolerar en el adulto, con riesgo de orquitis en el testículo en el varón o de oforitis, que es la inflamación en el ovario, en la mujer. Si tienen las vacunas efectos secundarios, pero nuestro foco debe ser, como sopesamos éstos riesgos, a la luz de tantos beneficios.

EL VPH, está en nuestra población, según cifras de hace 3 años, en un 75%, sin embargo a nivel estatal, no se ha aprobado el poder nuestra población acceder, a alguna de las dos vacunas liberadas en el mercado mundial, la tetravalente ó bivalente. En lo referente VPH como en las vacunas de neumococos, lo cual por igual está siendo discutida su aceptación en éste país, para ambas vacunas existen muy pocos productores. Y los productores disponibles, son casas de reconocido prestigio a nivel internacional.

Estamos hablando de laboratorios norteamericanos, ingleses, belgas, del más alto estándar de producción de vacunas. En primer lugar, que las vacunas de neumococo o VPH, si son aprobadas en éste país, todas son seguras con un control de calidad muy alto. Yo llevaría a mi hijo con toda libertad a colocarle una vacuna de neumococo o del VPH. El Estado Venezolano debería aprobar ambas, no existe vacuna perfecta, todas tienen debilidades y fortalezas.

El consumidor, que de alguna manera es el médico, porque es el encargado de decidir cual se compra y se administra en un determinado momento, debiera tener la libertad de escoger la vacuna que mejor encaje, a su paradigma académico y mental, que crea que va a beneficiar más a su paciente”.

Los anticonceptivos potencialmente pueden aumentar el riesgo de adquirir VPH. Por lo cual en ellas, está especialmente indicada, también se cree que los anticonceptivos aumentan los receptores o sitios donde el virus llega a fijarse en las células.

Estas son vacunas que jamás pudiesen haberse empeñado en producir, hace 30 o 50 años. Estas vacunas son de una tecnología muy compleja, consisten en lo que llamamos partículas parecidas a virus, que si lo quieres ver, son unos cascarones de virus, pero sin material genético ni ningún tipo de virus vivo. Hacer éstas partículas que lucen como virus, pero vacías en su interior, requirió un desarrollo tecnológico que no fue posible, sino hasta ahora, son vacunas de muy pocos años de evolución.

En relación a éste tema, el Consenso de Vacunación en Venezuela, existen dos aspectos a destacar: el primero, me quito el sombrero y brindo el aplauso a la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela, están siendo modelo en Latinoamérica, están cambiando paradigmas y realmente haciendo una lucha activa, para beneficiar a la población. Hablamos con frecuencia de lo malo y con poca frecuencia de lo positivo, esto está siendo un hito histórico en Latinoamérica, siendo una iniciativa orgullosamente de Venezuela.

El segundo punto que deseo destacar, es que la vacunación es asunto de todos, de los medios como los que tu representas y de responsabilidad tuya, mía, del médico y de la mujer. Si tus lectores y oyentes, sus médicos no han tomado la iniciativa de hablarles de vacunación, ellos tienen la responsabilidad de cuidarse a sí mismos y a sus hijos, preguntándoles a su ginecólogo o a sus médicos, sobre cuáles vacunas debe aplicarse en un momento dado. Hagamos realmente evidencia, de la responsabilidad de vacunas para todos.

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