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Para el 2020 la OMS (Organización Mundial de la Salud), nos alarma acerca del incremento de un 40% de la obesidad infantil en nuestros países, siendo este es uno de los factores predisponentes de enfermedades cardiovasculares.

Los países que van a disminuir la incidencia de problemas cardiovasculares y su celeridad, es porque ya han implementado campañas preventivas. La Dra. Livia Machado,Pediatra y Cardióloga Venezolana, integrante de la Fundación Venezolana de Cardiología Preventiva, considera que debemos promover en las primeras edades campañas comunicacionales en nuestro país, que incentiven a un cambio en los hábitos de la población, para alcanzar la salud cardiovascular, es decir tomar medidas preventivas o cardio-protectoras. No sólo en una mejor alimentación, sino incrementar las rutinas de ejercicios, en todos los colegios como parte de la rutina diaria de clases.

“Uno de los aspectos más importantes que todos debemos asumir, no es tanto el aporte calórico, sino el balance de los alimentos, no es tanto que es lo que comemos, sino como lo comemos. Es fundamental que lo niños comiencen a recibir dos o tres veces al día, raciones de frutas dentro de su alimentación y éstas deben ser de origen natural, no de origen artificial, como los jugos envasados”.

“Es muy importante que coman cereales, pero estos no deben ser en forma de harina; preferiblemente los que no sean refinados, como en hojuelas, avena, sin adición de azúcar, es necesario añadirles frutas para endulzar el cereal. Tratar además de utilizar sobretodo después de los dos años, antes no, (los niños hasta los 2 años, deben recibir fórmulas especiales, indicadas para su edad), pero luego de esta edad todos deberíamos consumir leche descremada. Es muy importante tratar de incluir vegetales en la mayor cantidad posible en nuestra alimentación infantil, al menos dos veces al día, no importando la edad que tengan y sobretodo, minimizar la comida rápida”.

“Muchas veces entendemos por comida rápida, la que adquirimos en tiendas de comida de grandes cadenas, la comida rápida la estamos haciendo de manera urbana, continua en nuestros hogares, tratando de que ésta sea el tiempo mínimo de su preparación; para lo cual compramos comida congelada y las hacemos. Aunque sean horneadas estas comidas tienen un tenor graso, es común hacerlas fritas o rebosadas, haciendo que se modifique toda la estructura del alimento, predisponiéndonos a tener más problemas de arterioesclerosis”.

En nuestras cantinas escolares, en donde se venden las golosinas para nuestros hijos, ninguna de ellas es cardioprotectora ¿cómo pudiésemos sentir que no luchamos contra corriente?

“Afortunadamente, aunque no son todas, muchas de nuestras cantinas escolares, la asociación de padres y representantes, hanestablecido un control de la alimentación que consumen nuestros niños, disminuyendo la cantidad de alimentos fritos, se han eliminado los refrescos y las bebidas no nutritivas”.

“Sin embargo todavía existe desafortunadamente poco aporte de productos naturales. Lo importante es que el niño se eduque desde las primeras edades y el va a tener la oportunidad de escoger dentro de su cantina, los alimentos más saludables, siempre debemos ofrecerles a nuestros niños esa posibilidad del aprendizaje. Es importante que los papás verifiquen que tipo de alimento se les ofrece en la cantina, y tratar en lo posible de enviarles una dieta saludable desde la casa, tratando de que sean productos que no se degraden fácilmente, como frutas enteras picadas. Ya existen en algunos colegios, centros de almuerzos, apoyados por lo general por un nutricionista que ofrece algún régimen balanceado”.

“Es común en mí decirles a los pacientes, que una cosa son las chucherías, los alimentos de mala calidad, que son industriales, y otra cosa son los postres. Estos si son alimentos que deben ser considerados dentro del hogar, al final de la comida; se deben ofrecer pequeñas cantidades, para que los niños tengan la oportunidad de comerse una torta, un helado, algún postre hecho en casa”.

¿Cuáles son las enfermedades más recurrentes en nuestros niños y adolescentes?

“Las enfermedades desde el punto de vista cardiometabólico, la que está siendo más frecuente y la cual considero una enfermedad, aunque no sea considerada como tal dentro de la epidemiología, es el sedentarismo. Esta es la clave por la cual se está propiciando una disminución de la actividad física, una pérdida del tejido magro, que va a conllevar a que el tejido adiposo sea mayor”.

“Además esto va a determinar que la ingesta no sea metabolizada, trayendo como consecuencia, niños obesos y más sedentarios. Esto está propiciando el deterioro del desarrollo en la población infantil y la aparición de enfermedades, vistas anteriormente en etapa adulta, ahora están presentes en nuestros niños. Como la ateroesclerosis, la diabetes, inclusive el cáncer asociado al sedentarismo”.

“En tal sentido, lo primero que debemos hacer, es incrementar la actividad física, de nuestros niños. Ojala se vuelva una actividad deportiva, porque el niño que practica deporte, es estructuralmente más sano desde el punto de vista de formación y mental. Es importante que el niño tenga la actividad que le va a disminuir, la ingesta de alimentos inadecuados”.

“A su vez, debemos intentar trabajar la educación alimentaria, ya existen los programas de las pirámides, de los trompos, para distribuir los alimentos y por último enseñarles el riesgo que le llevaría a tener éstos hábitos inadecuados, para tratar de evitar el desarrollo de las enfermedades”.

¿Dentro del contexto de cardiología preventiva, cuáles serían las consideraciones sobre las acciones más pertinentes en referencia a las enfermedades crónicas, o desde el punto de vista epigenético?

“Con respecto a la genética, esta está relacionada en el desarrollo de cualquier enfermedad. Recientemente, se hicieron unos análisis en España bastante importantes, en los cuáles se estudiaron padres que tenían marcadores genéticos significativos por obesidad y se estudió la población.

“Determinando, que anteriormente se pensaba que todo hijo de padre obeso, iba a ser obeso, porque se hacían estudios de corte poblacional. Cuando se hizo un estudio de seguimiento, con intervención, nos dimos cuenta que a pesar de que el niño pueda tener un patrón genético fuerte, para el desarrollo de la obesidad, cuando se hace intervención temprana, como desde la lactancia materna, disminución del aporte de de azúcares y sales, disminución del aporte de carbohidratos simples, harinas, frituras, alimentos rebosados, enriquecidos con grasas saturadas como mantequilla, mayonesa, etc”.

“Y se incrementa la actividad física en éstos niños, ellos van a desarrollar solamente un 3% de sobrepeso. Lo que nos hizo concluir, que realmente el patrón genético es importante, pero más importante es el patrón alimenticio”.

“Existe la epigenética, la cual nos indica, que aún cuando uno tenga un ADN estructuralmente sano, si eventualmente se tiene una ingesta inadecuada, rica en proteínas o carbohidratos, lo cual lleva a que existan muchos ácidos grasos en la sangre, o en contacto con contaminantes ambientales como el tabaco, esto puede llegar a interferir en la expresión genética por una cantidad de procesos químicos”.

“Entre ello se habla de la mutilación del ADN, lo cual haría que la respuesta o la función de las células, entendiendo que el ADN es el que comanda a las mismas, en la función que se va a desempeñar. Es decir, ahorrar, metabolizar, a incrementar o la producción de lípidos, de adipositos en sangre, etc. Esta expresión genética, se ve modificada por éste tipo de alimentación, que ya funciona como nutrientes contaminantes, tóxicos, haciendo que la expresión sea inadecuada. Lo más importante de nuestros niños, es que aún cuando ellos tengan problemas de adiposidad elevada, colesterol alto, triglicéridos alto, cierto riesgo de hiperinsulinísmo o inclusive cifras tensiónales elevadas, ellos pueden revertir todo el proceso, cuando hacemos intervención temprana, oportuna y adecuada”.

“Posteriormente los evaluamos, tenemos estudios llevados a cabo en el Hospital Domingo Luciani, de Caracas, en los cuáles hemos evaluado a los niños obesos que tenían hasta disfunción del endotelio, como si fuesen unos adultos envejecidos; que después que los bajamos de peso y corregimos todos los patrones lipídicos, estos niños revertieron toda ésta disfunción”.

“La disfunción del endotelio se debe, a que a pesar que no exista un daño en la estructura, que pueda ser apreciada por alguna medida ecosonográfica; cuando sometemos al paciente a algunas pruebas especiales, como incrementamos la presión, vamos a obtener una respuesta exagerada. Por ejemplo, cuando hacemos deporte y nos cansamos muy rápido o incrementamos mucho las cifras de tensión o la frecuencia cardíaca, ya existe una disfunción cardiovascular”.

“Llegando a tener alteraciones, que no significan alteraciones en la estructura, pero son los primeros indicios, que se comienzan a presentar antes de que ya el proceso aterioesclerótico, se defina”.

No puedo despedirme en ésta primera entrega, sin antes tomar en consideración su comentario, acerca de que nuestros niños y adolescentes, ya consumen tabaco en cifras sorprendentes, ¿es esto cierto?

“Sí realmente nuestros niños comienzan a consumir tabaco en edades muy tempranas, se están haciendo pruebas del tabaco alrededor de los nueve años. Muchos de nuestros niños, lo siguen consumiendo de manera significativa, y sobretodo esto está asociado al nivel educativo“.

“Pero peor aún, existen en nuestras comunidades, jóvenes que saben la importancia del daño que les puede producir el hábito tabáquico, pero tienen el consumo del tabaco del fin de semana. Los cuáles llegan a consumir el fin de semana, hasta una o dos cajas”.

“Una de las cosas que estamos trabajando mucho, en La Sociedad de Puericultura y Pediatría de Venezuela, es que el tabaco es dañino no solamente para quien lo consume, sino para quien lo inhala. Es muy importante saber, que el riesgo está presente en los hijos de los padres fumadores, aunque ellos no sean fumadores activos, sino pasivos”.

“Y ésta alteración como fumador pasivo, se puede presentar en cualquier momento de la vida, teniendo los mismos riesgos de sufrir cáncer, que cualquier persona que haya tenido el consumo del tabaquismo activo. Los contaminantes del cigarrillo no solamente van a estar presentes en el humo, sino en la ropa, el aliento, en la sudoración, de las personas que lo consumen. Y los niños, están en contacto estrecho con sus padres, sometidos a ambientes en los que incluso los muebles, están impregnados del humo del cigarrillo y sus contaminantes, convirtiéndose en consumidores pasivos”.

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