danilo medina

En una nación golpeada por los atracos, el narcotráfico y el sicariato a niveles muy preocupantes, la fuerza policial del Estado no puede ser vista sin examinarse a fondo su realidad socioeconómica y buscarle remedios adecuados. Menos en un régimen como el de Danilo Medina, con vocación de redimir la pobreza y combatir la injusticia social. Esto a propósito del policía Daurin Muñoz que inundó las redes sociales con su reclamo de justicia salarial para cubrir los gastos de su familia, sin tener que recurrir a delinquir, asociarse con bandas criminales para robar o matar. Decirle a ese policía que es imposible aumentarle el salario a los 30 mil agentes porque el Estado no puede subir el déficit fiscal es una respuesta peligrosa, indiferente a la realidad humana, quizás con razón matemática, pero no política.

La sociedad dominicana tiene fobia al tema salarial. La cultura del empresario es que para salvar el empleo y la empresa hay que pagar salarios malos. En cierto modo es como piensan los empresarios en todo el mundo, con la idea de que salvar el negocio es lo que garantiza capacidad para emplear. Pero ese llamado capitalismo salvaje está llegando a su fin. Porque el trabajador atormentado, deprimido, no sirve para generar riqueza y prolongar la vida de la empresa ni fortalecer la vida y las naciones. Al final destruye al empleador y la propia empresa. Estamos cada vez más cerca de comprender el equilibro social entre empresarios, calidad de vida y salario, sin menoscabo de los beneficios justos del inversionista que pone el billete para hacer las empresas.

El segundo hombre más rico del mundo acaba de proponer una nueva jornada laboral de tres días con horario de once horas. El mexicano Carlos Slim entiende que el trabajador ideal para desempeñar cualquier función productiva es el hombre de 60 años, por su madurez y experiencia inequívocas. Sostiene que ese trabajador debe ser retirado a los 75 años. La idea es que el trabajador tenga más calidad de vida y ofrezca a su empresa mucho rendimiento, y por tanto, los mayores beneficios económicos para el empresario. Es el capitalismo moderno, para que no sigamos con el 0.7 por ciento de la población mundial, 34 millones de ciudadanos, acumulando el 42 por ciento de toda la riqueza del planeta. Todos los extremos son malos. Un mundo en guerra y sufrimiento nadie lo quiere. Solo falta un poco de justicia distributiva.

El desequilibro existencial en la Policía Dominicana genera más vandalismo social. Si el policía solo trabaja tres días, y el Estado le proporciona seguro médico, alimentación y la posibilidad de emplearse en otra institución pública o privada como vigilante, el cuadro actual puede cambiar. No podemos decirle al trabajador policial quédate tranquilo, muérete de hambre, no hay dinero. Busquemos remedio a una crisis que multiplica la inseguridad ciudadana en el país. El policía de Danilo Medina es el mismo de Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Jorge Blanco, Antonio Guzmán, Joaquín Balaguer y demás gobernantes. Lo que falta es una nueva visión social del Estado, sin aumentar el déficit fiscal. No subamos el salario, pero bajemos la jornada a la mitad y démosle libertad para completar el ingreso justo con otro empleo. Necesitamos garantizar la seguridad ciudadana con una policía en paz con su familia.

Fuente: La Policía de Danilo Medina