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PUNTA CANA. Asesinatos de periodistas, impunidad, amenazas, represiones, restricciones, leyes que atentan contra la privacidad, control de redes sociales, presiones contra los medios y sus periodistas por parte de gobiernos, políticos, narcotraficantes y otros delincuentes organizados, límites para el acceso a la información pública y leyes electorales perjudiciales para la democracia, son parte del listado de los atropellos que se cometen en nuestros países.

Así lo consigna la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en sus conclusiones de la Reunión de Medio Año, celebrada en Punta Cana.

“Vale la pena mencionar lo positivo: en Argentina, Cuba, Paraguay y República Dominicana se pueden indicar cambios positivos, en algunos casos, parcialmente, por ejemplo, en Argentina, el nuevo gobierno ha dejado la agresión contra la prensa independiente, y también eliminó la subvención de publicidad oficial para medios relacionados o amigos del gobierno. Además, se presentó un proyecto de ley de acceso a la información pública”, dice el informó.

Destaca que en Cuba, “si bien en otros aspectos tiene mucho para mejorar”, el tratamiento hacia la prensa internacional se ha suavizado tras la normalización entre las relaciones entre Washington y La Habana.

Mientras que en Paraguay la extradición del presunto autor material del asesinato de Pablo Medina y su asistente es un triunfo contra la impunidad.

“Paraguay también ha promulgado una ley de acceso a la información pública la cual establece que a partir de marzo todas las instituciones tienen que publicar salarios, viajes oficiales hasta contratos en un portal público, fortaleciendo así la transparencia.

República Dominicana
En República Dominicana, el Tribunal Constitucional eliminó parcialmente la criminalización de la difamación de la ley de expresión y pensamiento, pero todavía se mantiene en el Código Penal.

“Por otro lado, de los países que participaron de esta reunión, en seis de ellos fueron asesinados 12 periodistas: cuatro en México, cuatro en Brasil, uno en Colombia, uno en El Salvador, uno en Venezuela y uno en Guatemala”, dice el informe.

En tanto que en México, además de los asesinatos, continúan las agresiones contra periodistas y medios, sobre todo en los estados con fuerte presencia del narcotráfico.

“La falta de respuestas y de protección del Estado es evidente en los casos contra la prensa. Igualmente hay un alarmante aumento de actos violentos contra las periodistas mujeres (84 casos) que van desde hostigamiento y acoso sexual hasta desprestigio en las redes sociales”, dice la SIP.

En Colombia prescribieron dos casos de asesinato, dando espacio a la impunidad. Denuncia que la censura, restricciones, presiones y amenazas contra medios de comunicación, sus dueños o sus periodistas tampoco cesan en Bolivia, Cuba, Ecuador, El Salvador y México.

Mientras que en Venezuela, sigue el acoso y la persecución para silenciar a los periodistas críticos y el Estado continúa incumpliendo con un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para restituir la señal de Radio Caracas Televisión.

Próxima reunión de la SIP
La SIP anunció que la 72 Asamblea General del organismo será celebrada por segunda ocasión en México, del 13 al 17 de octubre, donde se presentarán los informes relacionados con debates controversiales como crimen organizado en ese país, las agresiones a periodistas y a liberación sobre el consumo de droga en América Latina. A esta reunión asistirá el expresidente de México Felipe Calderón; mientras que el análisis de los temas políticos de países latinoamericanos como Cuba, Brasil, Bolivia y Venezuela los hará José Mujica, ex presidente de Uruguay.

ABINADER DENUNCIA PRESIóN ESTADO
El candidato presidencial por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, denunció ante la Reunión de Medio Año de la SIP, donde firmó la Declaración de Chapultepec, que “el constreñimiento económico que el gobierno ejerce sobre los medios ha generado que las voces críticas e independientes sean cada vez menos y el acceso a la información de interés público es más difícil, lo que es de muy mal augurio para la democracia dominicana”. No obstante, reconoció que los riesgos y amenazas contra la libertad de prensa ya no tienen las mismas características del pasado.

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