Una de las primeras preocupaciones de una madre es poder alimentar bien a su pequeño, debido a que las mujeres que optan por la lactancia materna para dar de comer a su hijo se preguntan si cuentan con leche de calidad y con toda la cantidad que necesita. Por ello, aquí te mostramos distintas maneras de aumentar la producción de leche. 1-Estimula tu pecho Una de las acciones que puedes acometer en pro de que puedas aumentar la cantidad de leche materna que produces ya la llevas a cabo pues es darle el pecho a tu hijo, ya que se considera que la succión que este realiza favorece la citada producción. No obstante, de la misma manera, debes saber que también te ayudará a alcanzar el citado objetivo el recurrir al empleo del sacaleches. Pero eso no es todo, del mismo modo, se viene a indicar que el hecho de que te estimules los senos, mediante suaves masajes, servirá también para que puedas incrementar la cantidad de leche que ofreces a tu recién nacido. 2-Comprime el pecho al amamantarle Además de las recomendaciones que te hemos dado a conocer en el apartado anterior, también es importante que sepas que otra manera sencilla y eficaz de aumentar la producción de leche materna es que, cuando estés dándole el pecho a tu pequeño, te comprimas con suavidad el mismo. Una medida que, del mismo modo, hará que se incremente el flujo de ese alimento que está succionando. 3-Métodos naturales Por supuesto, no podemos pasar por alto que siempre han existido trucos caseros que han pasado de generación en generación y que se han utilizado con el claro objetivo de alcanzar el fin que tú te has propuesto ahora: aumentar tu producción de leche. Pues bien, uno de esos secretos consiste en que la madre, es decir tú, tomes infusiones o productos de ciertas plantas que se consideran medicinales. En concreto, nos estamos refiriendo a las conocidas como semillas de sésamo, ya que aportan al organismo unos importantes niveles de calcio. Esas se pueden comer como condimento de platos saludables como el humus, como aderezo en determinas ensaladas, como elemento de rebozado de pescados o carnes… Otros trucos de la abuela A pesar de todo lo expuesto, no se puede llegar a afirmar que se haya podido demostrar de forma científica que hay algún alimento en concreto que pueda facilitar y favorecer de manera contundente lo que es la producción de leche. No obstante, eso no quita para que muchas mujeres sigan apostando por viejos trucos de sus abuelas para alcanzar ese fin. En concreto, entre los más empleados, singulares y conocidos se encuentran estos que te indicamos a continuación: Beber cerveza. Este secreto que ha pasado de generación en generación es muy afamado pero es desechado ahora por completo por la mayoría de las mujeres en fase de lactancia, ya que son perfectamente conscientes de que no pueden tomar alcohol durante la misma. ¿Por qué? Porque se considera que ese puede llegar al niño a través de la leche. Frutos secos. Otra de las reglas de la sabiduría popular establece que conseguirá mejorar y aumentar la producción citada, la mamá que incluya en su alimentación a los frutos secos, especialmente a las almendras y también a las avellanas. Sardinas. No sabemos porqué, pero sí somos conscientes de que generaciones y generaciones de mujeres desde hace años tomaban este pescado de manera habitual durante el tiempo que le estaban dando el pecho a sus hijos, pues se consideraba que dicho producto mejoraba tanto la cantidad como la calidad de leche materna. Infusiones. Asimismo no podemos olvidarnos tampoco de que otro truco casero para aumentar la producción de leche es el de tomar ciertas bebidas de ese tipo que se consideraban beneficiosas al respecto. Exactamente nos estamos refiriendo a la de hinojo, a la de tomillo y a la de cardo mariano. Estos podemos decir que son algunos secretos para conseguir aumentar la producción de leche materna, pero la mayoría no están demostrados científicamente como eficaces. Por eso, s

 

La leche materna es muy importante para el desarrollo del bebé, además de protegernos de enfermedades y alergias alimentarias.

En tres lustros, en nuestro país, las alergias alimentarias se han duplicado. Ahora, un nuevo estudio, publicado en el Journal of Experimental Medicine, es la primera investigación controlada que demuestra protección contra la alergia a los alimentos a partir de la leche materna, al tiempo que apunta a un mecanismo biológico para inducir la tolerancia a los alimentos. Básicamente, los resultados señalan que comer alimentos alergénicos durante el embarazo puede proteger a tu hijo de las alergias a los alimentos, especialmente si la madre le da el pecho al bebé.

En el estudio, realizado por expertos del Hospital de Niños de Boston y liderado por Michiko Oyoshi, un grupo de ratas preñadas que consumieron alimentos que provocan alergias, como los huevos y los cacahuetes, transfirieron anticuerpos protectores a sus crías a través de la leche materna. Los anticuerpos causaron que los ratones bebés produjeran células inmunitarias T reguladoras específicas de alérgenos, lo que les hizo tolerar los alimentos alergénicos.

Los hallazgos respaldan las recientes pautas de prevención de alergias, que rechazan los consejos previos que instan a las madres a evitar alimentos altamente alergénicos durante el embarazo o durante la lactancia.

“Si las madres deben comer alimentos alergénicos durante el embarazo o evitarlas ha sido algo controvertido – explica Oyoshi en un comunicado –. Diferentes estudios señalan distintos resultados, en parte porque es difícil en los estudios humanos saber cuándo las madres y los bebés consumieron por primera vez un alimento específico. En modelos de ratón, sin embargo, sí podemos controlar la exposición a los alimentos”.

El estudio mostró que la leche materna de las madres que consumían alimentos alergénicos, protegía contra la alergia a los alimentos, previniendo la anafilaxia, así como la producción de inmunoglobulina E y la expansión de los mastocitos, ambas características de una respuesta alérgica. La leche materna protegía incluso cuando se alimentaba a crías no relacionadas que no estaban expuestas a alérgenos alimentarios en el útero.

También se realizó una prueba en la que ratones con sistemas inmunes humanizados (adaptados para responder a anticuerpos humanos) eran alimentados con leche materna humana. Los resultados mostraron que también se veían efectos protectores, lo que sugiere que estos efectos pueden traducirse en bebés humanos.

Finalmente, el equipo de Oyoshi hizo que ratones nacidos de madres expuestas a alergenos, consumieran leche de madres que nunca habían consumido alimentos alergénicos. “Aquí también observamos efectos protectores – añade Oyoshi –. Pero la protección fue mejor cuando los ratones también estuvieron expuestos durante. Si combinamos la exposición en el útero y la lactancia, hay una inducción óptima de la tolerancia a los alimentos”.

El próximo paso es descubrir si estos mecanismos de protección se aplican en humanos. Para descubrirlo, Oyoshi han convocado a madres que actualmente están dando el pecho para comparar la leche y ver qué efectos produce en niños con antecedentes familiares de alergia.

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