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La actriz Lindsay Lohan ha confesado a sus amigos más cercanos que alguno de los invitados a la boda del empresario Justin Etzin -que contrajo matrimonio con la modelo Lana Zakocela el fin de semana pasado en Florencia, Italia- había echado alguna droga en su copa, lo que explicaría su extraño comportamiento durante los cuatro días de celebración, según informa el periódico New York Post.

“Lindsay se fue de la recepción nupcial temprano. Volvió a su villa y comenzó a correr por ahí desnuda, gritando que alguien la había drogado“, asegura una fuente al medio.

La joven intérprete tampoco parecía estar en plena posesión de sus facultades durante el enlace, en el que se mostró distraída y aburrida.

“Se pintó las uñas durante la ceremonia y miraba todo el rato al teléfono”, añade.
Además, Lindsay fue incapaz de comprender las bromas del maestro de ceremonias de la boda, el humorista Rory Bremner.

“Yo estaba dando la bienvenida a los invitados hablando en letón y quería mezclar su nombre con su pronunciación en letón, que sería como ‘laipni ludzam’. Pero para ser sinceros, no creo que llegara a pillarlo”, reveló el cómico al Daily Mail.

Pero Lindsay no solo no mostró el más mínimo interés por la ceremonia, sino que tampoco respetó el “código de vestimenta” fijado por los novios.

“El código de vestimenta estipulaba que había que ir de etiqueta y con vestidos de noche. Pero Lohan apareció con un vestido largo hasta los pies y de cintura caída, muy desenfadado, que decía que perteneció a Elizabeth Taylor, además lo combinó con una blusa bordada y centró la atención en la gran apertura de su muslo”, explica el columnista Sebastian Shakespeare en el mismo medio.

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