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La imagen de estabilidad que Lindsay Lohan y su novio Egor Tarabasov habían transmitido hasta ahora se ha visto comprometida a raíz de la espectacular pelea que ambos protagonizaron este fin de semana en presencia de sus familiares y amigos, incluyendo la madre de Egor, en el club Chinawhite de Miconos (Grecia), después de que la actriz descubriera un mensaje de texto en el móvil de su chico que pareció no ser de su agrado.

La disputa llegó a su punto álgido cuando la intérprete tiró al mar el teléfono de su pareja, quien respondió arrojándole una bebida a la cara, antes de que los responsables de seguridad del local donde se encontraban intervinieran para interrumpir su riña.

“Todo iba bien entre ellos hasta que algo en el móvil de Egor consiguió enfadar a Lindsay. Ahí fue cuando empezaron a discutir a gritos y Lindsay tiró su móvil al mar, parecía muy enfadada. La seguridad del club tuvo que separarlos, y Lindsay se fue en su coche, aunque Egor prefirió volver a la fiesta”, reveló una fuente al periódicoThe Sun.

Según varios testigos presenciales, la madre del empresario ruso no pareció sorprenderse demasiado ante la acalorada discusión entre Egor y Lindsay, aunque sí que habría querido hablar seriamente con su hijo después para recomendarle que pusiera punto final a su relación con la actriz.

Por su parte, Lindsay pareció hacer referencia a la discusión con su chico, ocho años menor que ella, en sus redes sociales.

“Enamorarse es algo agotador… especialmente cuando eres una mujer madura y ya lo has visto todo. Al final del día el amor es lo más importante”, escribió Lindsay en su cuenta de Instagram.

Sin embargo, horas más tarde la controvertida artista volvió a echar mano de las redes sociales para publicar un selfie junto a Egor en el que ambos aparecían muy sonrientes, dando a entender que las aguas ya habían vuelto a su cauce en lo relativo a su relación.

La antigua estrella juvenil parece estar atravesando uno de los momentos de mayor estabilidad en su vida gracias en parte al romance que vive con Egor desde hace unos meses, demostrando así que ha enterrado definitivamente en el pasado la adicción al alcohol y a las drogas que marcaron la mayor parte de su juventud. Ahora, felizmente asentada en Londres, Lindsay está tratando de encarrilar su carrera profesional antes de animarse a sentar cabeza en el terreno personal.

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