El buque "Adonia", de la compa–ía Fathom, filial de la empresa Carnival, arriba a La Habana (Cuba).

El primer crucero en viajar a Cuba desde Estados Unidos en casi 40 años zarpó este domingo desde Miami y llegó a La Habana el lunes en la mañana. Se trata del Adonia de la empresa Fathom, subsidiaria de la compañía estadounidense Carnival.

El presidente de la firma, Arnold Donalds, en medio de la algarabía de los 704 pasajeros que viajan en el crucero, resaltó que la expedición a la isla marca el comienzo de una nueva era.

La embarcación abandonó el puerto de Miami pasadas las 3:30 de la tarde hora local, en medio del júbilo de los pasajeros y de la música tradicional cubana.

Una pequeña embarcación del Movimiento Democracia, una agrupación política de Miami, que encabeza Ramón Saúl Sánchez y que representa a uno de los sectores más conservadores del exilio cubano, se acercó al crucero con una pancarta que decía: “Castro, ¿por qué les pides a los cubanos una visa para visitar su propio país?”

Sectores políticos más conservadores de Miami que representan a la diáspora cubana, como Mar por Cuba, se oponen tenazmente a estos viajes. Otros como #CubaNow, compuesto por profesionales de generaciones menores, apoyan el acercamiento entre ambas naciones y aprueban estos viajes.

Sin embargo, una demanda interpuesta por dos ciudadanos cubano-estadounidenses hace pocos días casi hizo fracasar el viaje. La acción legal contra Carnival reclamaba que la empresa discriminaba, ya que a los cubano-estadounidenses inicialmente se les impidió reservar para este viaje inaugural debido a una ley cubana que impedía a los nacidos en la isla entrar o salir del país por vía marítima.

Después de protestas y días de tensión, la empresa dio marcha atrás y dijo que aceptaría reservas de cualquier ciudadano, independientemente de su país de origen. La semana pasada, la situación se despejó ya que el gobierno cubano modificó la normativa y los demandantes retiraron la querella.

“Estamos contentos de que todo se arregló. Agradecemos a la gente que confió en nosotros y que nos apoyó. Y entendemos a quienes puedan tener cuestionamientos. Los tiempos han cambiado, hay un factor emocional. Ha habido confusiones. Pero aquí estamos. Hoy existen los mismas restricciones que hay para los viajes aéreos”, dijo Donalds.

Estos viajes se enmarcan en la nueva era política que inauguraron ambos países en diciembre de 2014 y cuyo paso posterior fue el restablecimiento de relaciones diplomáticas a mediados de 2015. El punto culmine de estos renovados vínculos entre Washington y La Habana lo marcó la visita del presidente Barack Obama a la isla el 20 de marzo pasado.

Los cruceros navegarán dos veces al mes. Sus pasajeros viajan en la categoría de Gente a Gente, conocida en inglés como “People to People”, enmarcada en las 12 categorías que aprobó el Departamento del Tesoro y cuyas regulaciones se conocieron en enero de 2015.

De esta forma los viajeros van por intercambio cultural y a conocer la forma de vida de los habitantes de la isla.

Una de las pasajeras, Beatriz Meléndez, de 52 años, profesora del Miami Dade Community College, regresa con su hermana por primera vez a Cuba. Sus padres, que fallecieron durante la útima decada, salieron de la isla hace 48 años.

“Esto ha sido algo que nunca esperé. Mis padres se murieron aquí en Estados Unidos, en Miami, y no tuvieron la oportunidad de regresar. Y yo y mi hermana tuvimos esa posibilidad. Imagínese como estamos”, dijo, con una mezcla de tristeza y entusiasmo.

Esta residente de Miami, que es parte de la media docena de cubano-estadounidenses que viajan en el barco, dijo que quiere visitar en La Habana la que era su casa y que le encantaría pisar la catedral en la que fue bautizada.

Jesús Mercado, de padres mexicanos, y residente de California también viaja en el Adonia. Toda su vida soñó con Cuba. No sabe por qué esta isla siempre le resultó atractiva.

Arriba del crucero dijo que “estar aquí es como un sueño que no se puede explicar”.

El abogado Richard Hoy, residente de Key West, Florida, una localidad ubicada a 90 millas de La Habana, señaló a CNN que iba a Cuba para ser testigo de cómo se vive en uno de los últimos bastiones del comunismo en el mundo. Relató que pretende visitar el museo de Ernest Hemingway, uno de sus escritores favoritos, ubicado en la capital de la isla.

El Adonia, en el que viajan mayormente estadounidenses mayores de 55 años,  visitará Cienfuegos y Santiago de Cuba en un recorrido que durará hasta el próximo domingo 8 de mayo. La excursión tiene un costo que va desde los 1.800 dólares y puede llegar, según la temporada en la cabina más cara, a los 8.000 dólares.

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