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Recibir un diagnóstico negativo sobre la salud de un hijo es una experiencia que ningún padre o madre queremos vivir. El enterarnos de que nuestro hijo tiene epilepsia puede hacernos sentir que el mundo se cae a pedazos. Pero no todo es de color negro. Hay algunos cuidados que los padres podemos darle a nuestros hijos para que lleven una vida normal.

Si hay un niño con epilepsia en tu familia, tienes que conocer estos consejos.

¿Qué es la epilepsia infantil?

La epilepsia es una enfermedad que afecta el sistema nervioso central de una persona, ocasiona breves lapsos de interrupción de la comunicación entre las células nerviosas, lo que provoca en la persona cambios en su atención o comportamiento, siendo visibles y reconocidos como ataques o convulsiones epilépticos.

Los ataques de epilepsia son por lo general diferentes unos de otros, en particular entre niños. Por ejemplo, las convulsiones en los bebés suelen ser de manera poco visible para los adultos, ya que comienzan como una breve sacudida o rigidez en el cuerpo, mientras que los niños pueden tener convulsiones más fuertes que pueden ir de este una sacudida hasta la pérdida momentánea del conocimiento.

¿Cómo tratar a un niño con epilepsia?

La mejor forma de tratar a un niño con epilepsia es con mucho amor, esa es la base para que el niño se sienta aceptado, y sobre todo que sienta que puede llevar una vida normal.

La epilepsia es una enfermedad que puede ser controlada con medicamentos y un tratamiento indicado por un médico. Si tu hijo está bajo vigilancia médica podrá llevar una vida normal.

Es posible que a tu hijo le de un ataque de epilepsia en la escuela, y para que los maestros y compañeros sepan cómo ayudarlo deben estar al tanto de la salud de tu hijo y de los pasos a seguir en caso de un emergencia. Compartir con los docentes información sobre qué hacer ante un ataque de epilepsia será de gran ayuda.

Si tu hijo sufre de convulsiones seguidas debe estrictamente estar bajo supervisión médica. Algo que podría salvarle la vida es el llevar una identificación de su condición, por ejemplo una medallita colgada en su cuello.

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