José Luis García es residente permanente en Estados Unidos desde hace 30 años, y no sale de casa sin su “green card”, según su hija, Natalie. A inicios de mes, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo arrestó mientras tomaba un café y regaba el jardín de su casa en Los Ángeles (California). “Creíamos que esto le pasaba a la gente, como dicen ellos, que son criminales o pandilleros”, aseguró Natalie entre lágrimas al diario Los Angeles Times.

El Gobierno presidido por Donald Trump ha reiterado su intención de expulsar del país a todos losinmigrantes indocumentados, tanto si son criminales como si carecen de antecedentes, pero ha hecho especial énfasis en efecto en su batalla contra pandillas despiadadas como la MS-13. En cualquier caso, el propio Trump ha equiparado en numerosas ocasiones a inmigrantes y delincuentes.

¿Qué sucede, sin embargo, con los inmigrantes que se encuentran legalmente en el país pero que cuentan con antecedentes penales?

García lo sabe bien. En 2001, fue condenado por una falta relacionada con un episodio de violencia doméstica. Había conseguido su residencia permanente en 1988. Ahora, con 62 años, ya un abuelo, fue detenido por ICE durante una operación en Los Ángeles iniciada el 10 de junio y que acabó con 162 arrestos. De ellos, 15 eran ciudadanos con residencia permanente.

“Van a por cualquier al que puedan atrapar que sea deportable”, explica Michael Kaufman, abogado de la organización sin ánimo de lucro Unión Americana de Libertades Civiles. “Algunos de estos individuos a por los que vamos, algunos tienen green card”, dijo un agente de ICE al citado diario, “así que sabemos dónde están”.

García se encuentra detenido a la espera de que un juez de inmigración decida si es deportado de vuelta a México, de donde emigró con 13 años.

La violencia doméstica es un crimen, tanto si es delito como si es falta, que supone la deportación, según el abogado de inmigración Carl Shusterman. Pero no es el único: Adriana Espejel, de 26 años, llegó al país con cinco y tiene “green card” desde 2010. En mayo fue condenada por vender drogas. Eso la convirtió también en objetivo de ICE.

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