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LA CALETA, BOCA CHICA. La invitación era para un taller rutinario para maestros. Cinco profesores fueron un tanto desmotivados porque era un sábado y hasta fecha de San Valentín. Tan pronto se dieron cuenta de que involucraba terapias para el manejo de las emociones, el estrés y la convivencia, se quedaron todo el día y volvieron los siguientes cuatro sábados. Hoy reparten abrazos en la escuela y han notado que muchos de sus estudiantes mejoraron las calificaciones. ¿Qué ocurrió?

Se encontraron con el Programa Comunicación Afectiva-Efectiva en el Proceso Enseñanza-Aprendizaje, que la doctora Elupina Tirado imparte a docentes del país, en coordinación con el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam). La terapeuta puso a los maestros a cantar, danzar y recitar; logró que se despojaran de sus atuendos formales, cambiaran sus caras largas e inclusive tomaran en cuenta el cuidado personal.

Ana Gonzalez, una maestra de Ciencias Naturales del Liceo El Gran Valiente, fue una de los cinco profesores que participaron en el taller junto a más de 100 colegas. Con 10 años de trabajo en las aulas y 544 alumnos en el presente año escolar, siempre ha estado preocupada por la desmotivación de muchos estudiantes que atribuye a malas relaciones en el hogar. “Este taller me ha hecho ser más consciente de que puedo influir en ese cambio, de que no solo es la vida que ellos traen de su casa, sino que yo como maestra puedo motivarlos a que cambien”, dice.

Los profesores que fueron a terapia y aprendieron a abrazar
Por medio de las dinámicas, los maestros aprendieron a conocerse y exteriorizar sus emociones. Un director de semblante rígido recibió masajes precisos en su cuerpo; terminó dando muestras de afecto. Filanda Montero, directora de la Escuela Manuel Cruz Álvarez de La Caleta, danzó y liberó parte del estrés acumulado durante 32 años como docente.

Luego del taller, realizado entre febrero y abril del presente año, el beneficio de las terapias se extendió a los estudiantes. La profesora Gonzalez observó que muchos de sus alumnos anteriormente se quedaban para los periodos completivo y extraordinario. “Al final del año escolar pasado saqué mis cuentas y se me quedaron muy pocos estudiantes, porque se trabajó más la parte humana, y ahora hice más énfasis en buscar la raíz del porqué el muchacho no aprendía y faltaba al aula”, explica.

Gonzalez y sus cuatro colegas de la Regional 10 del Distrito escolar 10-05 coinciden en que los padres les han dejado la carga educativa y de formación a los profesores, y envían a la escuela a hijos afectados por hogares infuncionales, presionando las capacidades del docente. “Hicimos un descubrimiento que primeramente contribuyó al cambio de uno como persona, como educador, y eso también se refleja en nuestros estudiantes”, recuerda Montero.

Héctor D’Oleo, director de la Escuela Marta Rosa Castillo de Boca Chica, extrapoló lo aprendido a su vida personal. “Yo tenía diferencias con una persona, después de las tres semanas (del programa) fui a donde esa persona e hicimos las pases y hoy somos amigos”, expresa.

Destaca, además, que los maestros de su escuela –de 700 estudiantes- no se saludaban con afecto y hoy día han cambiado. Para explicar cómo aprendió a abrazar, se pone de pie y rodea con sus brazos de manera firme a Solangye Castro, directora de la Escuela Vitalino Mordán de Cruz de Boca Chica. “Un abrazo es sanador”, afirma Castro.

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Empezó con estudiantes
A finales de la década del 90 la doctora Tirado, una terapeuta psicoemocional, empezó a impartir terapias comunicacionales a estudiantes rezagados del Politécnico Nuestra Señora del Carmen del barrio capitalino Simón Bolívar, logrando que mejoraran sus calificaciones y pasaran de grado.

La metodología se fue conociendo a nivel privado y público, y en 2009 la entonces Primera Dama de la República, Margarita Cedeño de Fernández, se interesó y motivó a Tirado a estructurar el plan con más amplitud.

Es desde 2013 que el Inafocam se interesa en los servicios de la especialista para llevar las terapias a los maestros de todo el país, con una duración de 40 horas. Se comenzó en Monte Plata, y a partir de entonces se ha trabajado con más de 4 mil docentes en esta provincia, Santo Domingo, Neiba y Santiago.

En las sesiones la doctora ha trabajado con maestros cargados de carencias afectivas, manifestaciones de autoritarismo, resistencia, tristeza y estrés, logrando cambios positivos que redundan en una mejoría del ambiente laboral y las calificaciones. Tenemos muchas evidencias, los informes de ellos mismos (los docentes) y entrevistas, del cambio de actitud de los estudiantes. Todo lo que ellos pueden replicar dentro del aula lo están haciendo”, destaca Tirado.

Los talleres están estructurados en cinco fases: lectura sicocorporal y sicoemocional, educación de los sentimientos, comunicación afectiva-efectiva, liderazgo basado en valores y empoderamiento personal.

“La estructura es mente-cuerpo, mente-emoción, y creo que si nos centráramos más, si nos sensibilizáramos más sobre esto, con todos los recursos que tenemos, la violencia y los embarazos a destiempo, y una serie inadecuada dentro del sistema, tuvieran una estadística mucho más baja”, indica la terapeuta.

La meta es que 12 mil maestros, padres y estudiantes participen de las sesiones. Para conseguir los fondos, el Inafocam espera la respuesta a una solicitud hecha en un concurso de la Unión Europea.

Los docentes que han participado coinciden en que el Ministerio de Educación debe esforzarse para que el programa se mantenga a nivel nacional. “Es un trabajo necesario”, asegura la profesora Montero.

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