El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene sus planes de ser muy duro con las empresas que hacen negocios en México. El miércoles, reiteró su amenaza de que las compañías que fabriquen en México y vendan en Estados Unidos se enfrentarán a un “impuesto aduanal”.

“Habrá un gran impuesto fronterizo a las empresas que se van y se salen con la suya”, dijo Trump en su primera conferencia de prensa desde las elecciones.

En diciembre, Trump tuiteó que se enfrentarán a un impuesto del 35%. En semanas recientes incluso amenazó a General Motors y Toyota, que tienen grandes operaciones en México.

El impuesto al que se refiere Trump podría ser uno de dos: una tarifa o, lo que buscan los congresistas republicanos, un impuesto de ajuste de la frontera (BAT, por sus siglas en inglés). Un arancel sólo afecta a las importaciones. Un BAT afecta las importaciones y exportaciones.

Sin embargo, los expertos dicen que es muy improbable que Trump pueda imponer aranceles o un BAT en contra de compañías en específico.

“No hay nada en la forma en la que el Congreso definió a las diversas autoridades comerciales que tuviera como fin darle al presidente las atribuciones para atacar a una empresa por el simple hecho de producir en el extranjero”, dijo Edward Alden, experto en comercio del Consejo de Relaciones Internacionales.

La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, que está a cargo de negociar los acuerdos comerciales, dijo a CNNMoney, en diciembre, que no conocía ningún caso de un arancel impuesto específicamente a una empresa estadounidense. Sin embargo, las cuotas tributarias han sido aplicadas a empresas extranjeras asociadas con firmas estadounidenses en varios grados.

Sobre todo, la intención de Trump es salvar los empleos de Estados Unidos. Pero cuando Estados Unidos usó aranceles en el pasado, el resultado ha sido mixto: salvan algunos empleos estadounidenses, pero cuestan otros. Los aranceles casi siempre elevan los precios de los productos para los estadounidenses promedio.

Los expertos de todo el espectro dicen que, si se aplican las cuotas a México, podrían tomar venganza contra Estados Unidos al imponer impuestos a los bienes estadounidenses. Eso podría ser el inicio de una guerra comercial.

El impuesto de ajuste fronterizo no se puede aplicar a empresas específicas tampoco.

“No es específico a una empresa de ninguna manera, sería imponerlo a lo largo de toda la frontera”, dice Robert Scott, experto en comercio del Instituto de Política Económica.

En teoría, así es como funciona un impuesto de ajuste fronterizo: las exenciones de impuesto a los negocios estadounidenses que envían bienes a otros países, y quita estas exenciones a las empresas que importan productos.

La idea es desalentar a las empresas a generar empleos en el extranjero simplemente por motivos fiscales. Esa decisión usualmente resulta en hacer más caras las importaciones y más baratas las exportaciones.

Aunque hay un “pero”. Los defensores de un BAT dicen que funcionará sólo si el dólar aumenta significativamente en valor para asegurarse de que los estadounidenses no paguen más por los bienes que se generen en Estados Unidos.

Los partidarios dicen que el BAT incrementará el valor del dólar porque, entre otros factores, las exportaciones de Estados Unidos serán más económicas para los compradores extranjeros. La alta demanda de bienes estadounidenses ayuda a elevar el valor del dólar.

Sin embargo, los escépticos dicen que no será así.

Algunos expertos estiman que el dólar tendría que aumentarse hasta un 20% más para que el BAT sea efectivo y no haga que los estadounidenses paguen más por alimento, ropa y televisiones.

Muchos no creen que el BAT hará que el dólar suba porque se ve influenciado por muchos otros factores globales, no solo por la reforma fiscal del país.

“Mi opinión es que mientras el dólar se apreciará más si se aprueba el BAT, no se apreciará suficiente para evitar que aumenten los precios de los bienes importados”, dice Carlos Peyrelongue, un investigador analista del Bank of America en México.

Es importante notar que Trump tiene amplio poder para aplicar cuotas contra otros países sin pedir la aprobación del Congreso. Pero bajo las leyes actuales, no puede imponer un “gran impuesto fronterizo” a empresas específicas.

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