Nicole Lewis, una preocupada madre con obesidad mórbida lamenta las consecuencias de haber encontrado en la comida el consuelo que necesitaba cuando sus padres de fundían en las drogas. Cuando era adolescente ya pesaba casi 200 kilos, reseña Upsocl.

Ella era muy joven cuando sus padres no midieron las consecuencias de sus actos y la obligaban a comer mientras ellos estaban drogados.

Después comenzó a creer que sólo la comida era satisfactoria y comía sin ningún control. Eso ayudaba a evadir la realidad de unos padres desentendidos de ella. Su dura crianza la condujo a una mala alimentación y hoy paga las consecuencias.

Ahora tiene 23 años y pesa 317 kilos. Su cuerpo es tan grande que tienen que bañarla con una manguera frente a su casa.

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