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El candidato republicano Donald Trump no se lo pensó dos veces a la hora de desembolsar120,000 dólares en una gala benéfica organizada por la firma de moda Gucci en el año 2008 para hacerse con uno de los “premios” más im y su marido, el empresario François-Henri Pinault, poseen en Francia.portantes de la subasta, la oportunidad de disfrutar de un recorrido por los viñedos que la actriz Salma Hayek y su marido, el empresario François-Henri Pinault, poseen en Francia.

Como publica el portal de noticias BuzzFeed, los fondos de los que hizo uso Donald Trump para poder vivir tan inolvidable experiencia, que además de la visita incluía un almuerzo privado con la estrella mexicana y su esposo, no procedían directamente de su bolsillo sino de la fundación solidaria que lleva su nombre. Por si eso no fuera suficiente, el empresario finalmente no acudió al país galo para verse con la actriz y, asimismo, no informó a través de la contabilidad de su organización que la elevada suma había sido destinada a “gastos personales”.

Según los expertos en derecho tributario contactados por el citado medio, en Estados Unidos las entidades sin ánimo de lucro deben especificar claramente en sus declaraciones de impuestos qué parte del presupuesto se dirige directamente a iniciativas benéficas y qué otras partidas tienen como único objetivo retribuir a sus empleados y dirigentes.

Más allá de que los 120,000 dólares acabaran engrosando el patrimonio de la fundación Gucci, el hecho de que existiera contrapartida en la transacción -se consumara el viaje o no- debería haber obligado al político conservador a informar adecuadamente de su uso a las autoridades fiscales de Estados Unidos. Una portavoz de la fundación Trump ha confirmado al respecto que el viaje a Francia nunca tuvo lugar y que por eso el pago aparece registrado como donativo.

Aunque Donald Trump y Salma Hayek no acabaron compartiendo mesa como resultado de la generosa donación que se ha situado ahora en el centro de la polémica, la actriz de Hollywood admitía hace unos meses que conocía al ahora candidato presidencial desde “mucho antes de que comenzara su carrera en el mundo del entretenimiento” y que no veía forma alguna de hacerle “entrar en razón” ante algunas de las “locuras” que había pronunciado recientemente en público.

“Todo el mundo tiene derecho a su propia locura, así que no necesitas hacerle entrar en razón a él. Lo que hay que hacer es intentar que la gente que no es consciente de su locura sea capaz de abrir los ojos y darse cuenta de lo que están haciendo”, aseguraba Salma en una entrevista con Jimmy Kimmel.

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