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¿Cómo limitar la aparición de las arrugas? ¿Se pueden atenuar con eficacia? La respuesta es sí. Ciertamente, el envejecimiento de la piel es inevitable, pero se puede prevenir la aparición de arrugas y ayudar a la piel a conservar toda su juventud efectuando de una a dos veces por semana una mascarilla antiarrugas casera.

¿Por qué envejecemos?

Nadie se libra de las arrugas indeseables. Estás minúsculas roturas cutáneas aparecen cuando la piel pierde su elasticidad natural. Este fenómeno está provocado por la desaparición progresiva de proteínas de colágeno y elastina. El envejecimiento cutáneo es inevitable, puesto que está genéticamente programado. Nuestra actividad celular produce una fuente de radicales libres, se trata de sustancias que perturban a las células sanas del organismo y que oxidan las proteínas de colágeno y elastina.

Los radicales libres van deteriorando así las buenas células para acelerar el envejecimiento. Este envejecimiento celular conlleva inevitablemente el envejecimiento cutáneo, fenómeno natural contra el cual no se puede luchar. En cualquier caso, muchos factores externos constituyen una segunda fuente de radicales libres; esta segunda fuente, lejos de ser natural, acelera considerablemente el envejecimiento prematuro.

Frente a la aparición de todos estos radicales libres que proceden del exterior, el organismo insuficientemente armado en antioxidantes saca de sus reservas, pero éstas se van empobreciendo. La dosis proporcionada de antioxidantes es insuficiente para detener los daños provocados por los radicales libres que deterioran cada vez más rápido las células. Resultado: parecemos más viejos que lo que somos en realidad.

Para evitar envejecer demasiado rápido, conviene tener cuidado con los diferentes factores externos que aceleran el envejecimiento. Es indispensable hidratar la piel aportando los antioxidantes necesarios para combatir los efectos de los radicales libres.

Proponemos entonces probar una receta casera a base de ingredientes adaptados a la estructura epidérmica de las pieles maduras, una mascarilla antiarrugas casera a base de miel, huevo, limón y aceite de almendra dulce. Un condensador de beneficios para atenuar las arrugas y prevenir su aparición.

Ingredientes

una cucharada de aceite de almendra dulce
una cucharada sopera de zumo de limón
la yema de un huevo
una cucharada sopera de miel

Se mezcla una yema de huevo con una cucharada de café de aceite de almendra dulce. Después, se añade una cucharada sopera de miel y una cucharada sopera de zumo de limón. Todo se mezcla bien hasta obtener una pasta homogénea y lisa. Se aplica la mascarilla sobre el rostro y se deja reposar durante 15 minutos. Al término de este tiempo se enjuaga con agua templada.

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