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Gracias a superseries como El señor de los Cielos y El Chema, ambas de Telemundo, Mauricio Ochmann es uno de los actores más reconocidos de la pequeña pantalla. Pero si por algo despierta admiración el actor de origen estadounidense, además de por su gran talento, es por la historia de superación personal que lleva consigo. Una dura experiencia de vida que el artista de 39 años quiso compartir el pasado domingo durante su participación en el programa Don Francisco te invita, donde acudió para promocionar el final de El Chema.

Ochmann abrió su corazón en el espacio de Telemundo y habló como pocas veces lo ha hecho de su complicada infancia. El actor confesó, entre otras cosas, que no conoce a sus padres biológicos ya que estos lo dieron en adopción nada más nacer.

“Esa es la poquita información que me dieron porque en ese momento no daban mucha información y es lo que yo rescaté, que ella tenía 15 años y era o es de Estados Unidos y él 16 español y que fue una aventura así muy Romeo y Julieta en verano”, reveló el actor sobre lo poco que conoce de la historia de amor de sus progenitores.

Ochmann explicó que “nací en Washington D.C. y ahí me adoptaron Guillermo, que es mi primer padre adoptivo, y María, que es mi madre adoptiva. Se divorcian cuando yo tenía como año y medio, dos años, y yo me voy a México con mi mamá adoptiva y ella se vuelve a casar con el Ochmann”, explicó el actor.

El galán reconoció que las secuelas de su duro paso lo llevaron a convertirse en un niño alcohólico.

“De entrada la huella de abandono, todo el tema como de la adopción, la segunda adopción, de este buscando pertenecer. De niño yo me acuerdo que no me sentía con la confianza básica o que encajaba en esa familia o en ese mundo entonces siempre fue como una búsqueda…”, confesó el protagonista de El Chema sobre los motivos que lo llevaron a probar el alcohol con apenas nueve años de edad.

Con el paso del tiempo su problema con el alcohol y otras drogas se agravó hasta el punto de tocar fondo a los 28 años, una situación límite que aseguró le hizo replantearse todo y supuso un punto de inflexión en su vida.

“El acercamiento ya a la muerte y algo en mi interior me dijo ‘ya sabes a lo que sabe la muerte por qué no te das la oportunidad de vivir. Si no te gusta pues ahí está la puerta’”, se sinceró.

Afortunadamente, el actor tuvo la suficiente fuerza de voluntad para recuperarse y salir del infierno en el que se encontraba.

Hoy, en la cima de su carrera y con un familia estable, Ochmann es el mejor ejemplo de que si se quiere se puede. Su historia de vida es todo un modelo de superación personal.

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