“Yo me casé porque tenía que salir de mi casa. No aguantaba más vivir ahí. A mí me peleaban por todo, hasta me golpeaban. Yo no podía salir ni al patio sin tener que dar explicaciones. Eso no es vida”.

Esto lo dice Yolanda, una niña de 15 años a la que se le protegió su verdadera identidad, en un testimonio que refleja el drama de miles de niñas dominicanas casadas por la fuerza, estadística en la que República Dominicana ocupa el primer lugar en Latinoamérica, según lo asegura un informe presentado la semana pasada por el capítulo dominicano de la ONG Plan Internacional, que aclara que junto con Nicaragua, este es el país con mayor número de niñas unidas forzosamente.

El área del estudio de Plan Internacional se concentró en las provincias dominicanas de Azua, Barahona, San Juan, Pedernales y Elías Piña (sur y occidente del país). Las regiones con el mayor porcentaje de mujeres casadas o unidas antes de los 15 años son El Valle (provincia de San Juan) con 18,5% y Enriquillo (provincia de Barahona) con 18,2%, llegando hasta 47% y 48,6% antes de cumplir los 18 años.

El 12,5% de las dominicanas entre 20 y 49 años, según el estudio, se casaron antes de los 15 años y el 37% antes de los 18, conforme a lo asegurado en la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (MICS 2014), citada en el documento. En la actualidad, una de cada cinco jóvenes (23,4%) entre 15 y 19 años está casada con un hombre por lo menos diez años mayores que ellas.

Marco normativo permisivo

Según el Código Civil dominicano, en sus artículos 144 y 145, la edad mínima para contraer matrimonio es de 18 años para los hombres y de 15 para las mujeres, pero el gobierno puede conceder dispensas especiales por “motivos graves”.

El artículo 4 de la Ley 4999 de 1958 asegura también que “el hombre, antes de los 16 años cumplidos y la mujer antes de cumplir los 15 años, no pueden contraer matrimonio; pero el Juez de primera instancia puede, por razones atendibles, conceder la dispensa de edad”. Precisamente una de las iniciativas de Plan Internacional es que se homologuen las edades a 18 años para ambos sexos.

“Justo en este momento se está haciendo la revisión del Código Civil. Incluso los mismos diputados y diputadas nos han dicho que el mejor momento para el estudio es este y sería oportuno para introducir un párrafo donde se reafirme que se hace necesario aumentar la edad mínima de matrimonio a 18 años sin ningún tipo de acepción. Esa es la apuesta”, le dijo a CNN en Español Santa Mateo, encargada de Asuntos de Género de Plan Internacional.

El 37% por ciento de las mujeres dominicanas entre los 20 y 49 años se ha casado antes de los 15 años. (Crédito: ERIKA SANTELICES/AFP/Getty Images)

Mayores causas para los matrimonios forzados, según el estudio: 

I. La exclusión económica en que viven las niñas, adolescentes y sus familias.

II. Convivir con familias autoritarias con pautas comunicacionales violentas.

III. Desarrollar aprendizaje del amor como control

IV. Escasa exposición a procesos educativos transformadores de las visiones tradicionales del género, la afectividad y reproducción en la casa, la escuela y el entorno comunitario.

V. Acceso limitado a servicios amigables en salud sexual y reproductiva.

VI. Espacios comunitarios que no consideran la visibilidad, el empoderamiento y participación de las niñas adolescentes.

VII. Exposición constante a productos comunicacionales que refuerzan estereotipos.

Embarazos tempranos y violencia de género

Según el sondeo de hogares hecho para el estudio, el 14% por ciento de las adolescentes ha tenido uno o dos embarazos entre los 14 y los 17 años. “De las diez niñas que entrevistamos (a profundidad), nueve están embarazadas, y como se sabe, somos el quinto país de América Latina en índices de natalidad. El hecho de que las niñas asuman una relación a tan temprana edad perpetúa aún más el ciclo de violencia de género y violencia en contra de estas niñas en específico”, le dijo Mateo a CNN en Español.

La poca o nula orientación sobre seguridad incide de forma importante en el drama de estas niñas.

Testimonios

El estudio también recoge apartes de las entrevistas hechas para evidenciar la situación que viven las niñas forzadas a unirse a hombres mayores. Aquí algunos de ellos:

“Me casé porque necesitaba huir de mi casa. A mí me maltrataban mucho. Me daban golpes. Me daban con palos. No confiaban en mí. Me llamaban: “loca, sinvergüenza”. Yo un día dije: “no quiero aguantar más eso”. En mi casa, me peleaban mucho, un día hasta delante de la gente, me dieron golpe, en medio de la calle. Mi papá nunca me hablaba. Decía que yo era “mal nacida”. Yo me puse a trabajar en una casa de familia, tenía 11 años. Pero ahí me fue peor, el maltrato era todavía más. Tenía que hacer todos los oficios, incluso lavar a mano. Ni siquiera a la escuela me dejaban ir, y nunca me pagaban, porque decían que me daban de comer. Yo sufría mucho. Así no se puede vivir. Vivía como presa, no le gustaba que yo saliera, ni siquiera al parque podía ir. Yo me quise casar pa’ salir de eso. Yo pensaba que casándome, iba a estar en una casa tranquila, podría comer, dormir y salir. Yo no sabía que iba a ser así, como otro infierno, porque yo no quería a hombre, yo quería a otro, pero a ese nunca me lo aceptaron en la casa”. (Shaquira, 15 años, nombre cambiado).

“A veces pienso que mucho de lo que he vivido, es porque nunca me atreví a preguntar nada. Los novios proponen, dicen y uno siempre espera a que ellos tomen la “voz cantante”, pero uno por vergüenza a hablar no se atreve a decir lo que una quisiera o lo que uno no quiere”. (Maritza, 16 años, nombre cambiado).

Según un reporte de Save The Children publicado en octubre del 2016, cada 7 segundos una niña menor de 15 años se convierte en una novia y se casa.

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