La cantante encuentra que las escenas de pasión le dan la oportunidad de ser más "auténtica" frente a las cámaras

La cantante Lady Gaga está encantada con el regalo que le han hecho los jefes de su discográfica por Navidad: un poni hembra de color blanco al que ya ha bautizado como White Angel [Ángel Blanco].

“Hoy me dejaron en la puerta de mi casa un Ángel Blanco del cielo. Esto me ha hecho recordar los viejos tiempos en la industria discográfica, ¡es una chica muy espiritual! Gracias de todo corazón a John Janick y Steve Berman, y a toda la familia de Interscope. Saldré a dar paseos con ella, la cuidaré y la querré para siempre. ¡Ha sido toda una sorpresa!“, escribió Gaga en su cuenta de Instagram.

Este gesto ha hecho reconciliarse en parte a la intérprete con la industria musical, a la que recientemente criticó de forma muy dura calificándola de “club para chicos” en el que las mujeres eran discriminadas.

“Lo que quiero decir es que a veces resulta muy duro para las mujeres formar parte del mundo de la música. Es como un p*to club para chicos en el que sencillamente no podemos entrar. Yo lo he intentado durante mucho tiempo, solo quería que se me tomara en serio como intérprete por mi inteligencia más que por mi cuerpo. No siempre tienes la sensación de que la gente piensa que tu música tiene fondo cuando trabajas, no sientes que consideren que entiendes los que estás haciendo solo porque eres mujer”, afirmaba la cantante al aceptar el galardón a Mujer del Año en la ceremonia de los premios Billboard Women in Music.

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