Hatuey
SANTO DOMINGO. El legado de Hatuey De Camps Jiménez se mantendrá vivo principalmente en la memoria del país, porque su muerte no fue exclusiva de la familia, sino de toda la nación dominicana.

Así lo afirmó Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, quien ofició una misa por el novenario de la muerte del presidente y fundador del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), y su hermano Luis Alberto De Camps Jiménez, ocurridas con pocas horas de diferencia.

“Este es acto, como si se hiciera en club cualquiera, para recordar la vida de dos hombres. Ellos están vivos, en primer lugar siguen vivos en sus descendientes, en la genética, la genética de sus hijos y sus nietos, el ADN de ellos dos permanecerá a lo largo de la historia, por millones de años, y eso significa que siguen vivos”, dijo De la Rosa y Carpio.

Al finalizar la misa, las hijas de Hatuey De Camps, Milagros Marina, Andrea Salomé y Gabriela, junto a su prima y única hija de Luis De Camps, leyeron cada una, una pequeña semblanza de lo que fue y significaron sus padres. Reseñaron algunos momentos juntos, especialmente sus recuerdos de viajes por el país y enseñanzas, comprometiéndose todas a vivir apegadas a los principios y valores que les fueron inculcados.

A la misa, celebrada en la parroquia Santísima Trinidad en esta capital, acudieron decenas de personas, amigos, funcionarios, dirigentes políticos y allegados, quienes acompañaron a los familiares.

Entre los asistentes AL novenario estuvo el canciller Miguel Vargas Maldonado y su esposa Angelita; Carolina Mejía, Eduardo Estrella, Virgilio Bello Rosa, Leyda Margarita Piña, Manuel Jiménez, y Jorge Zorrilla Ozuna.

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