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Imagina que te acusen de conducir bajo los efectos del alcohol cuando han pasado horas desde que te tomaste un trago, solo para descubrir más adelante que tu cuerpo fabrica su propio alcohol.

Eso fue lo que le paso a una mujer del norte del estado de Nueva York cuando los resultados de las pruebas mostraron que tenía un nivel de alcohol en sangre que superaba cuatro veces el límite legal. Justo antes de Navidad en Hamburg, Nueva York, un juez desestimó los cargos después de que se presentara evidencia en relación a que la mujer sufre del ‘síndrome de la cervecería interna’.

“Nunca había oído del ‘síndrome de la cervecería interna’ antes de este caso”, le dijo el abogado Joseph Marusak a CNN con la condición de que la identidad de su clienta permaneciera anónima. “Pero sabía que algo andaba mal cuando la policía del hospital se llevó a la mujer, y yo quise sacarla inmediatamente porque ella no mostraba síntomas”.

“Eso me lleva a entrar a Internet y ver si hay algún tipo de explicación para una lectura extraña”, añade Marusak. “Entonces aparece el ‘síndrome de la cervecería interna’ y todo se desarrolló a partir de ahí”.

Condición extremadamente poco común

También conocida como el síndrome de fermentación intestinal, esta singular condición médica puede ocurrir cuando cantidades anormales de levadura gastrointestinal convierten los carbohidratos comunes de los alimentos en etanol. Se cree que el proceso ocurre en el intestino delgado, y es sumamente distinto a la fermentación intestinal normal que ocurre en el intestino grueso, y es lo que le da energía a nuestros cuerpos.

Esta condición fue descrita inicialmente en 1912 como la “fermentación de carbohidratos de gérmenes”, fue estudiada en las décadas de 1930 y 1940 como un factor que contribuía a las deficiencias de vitaminas y al síndrome del colon irritable. Los casos que involucran la levadura Candida albicans y Candida krusei han surgido en Japón, y en 2013, la decana de enfermería de Panola College, Barbara Cordell, documentó el caso de un hombre de 61 años que tuvo frecuentes episodios de embriaguez inexplicable durante años antes de ser diagnosticado con una superabundancia de Saccharomyces cerevisiae, o la levadura de cerveza, la misma que se utiliza para fabricar cerveza.

Una llanta pinchada resultó ser una bendición

Era una hermosa tarde de otoño en 2014 cuando la clienta de Marusak se reunió con su esposo en un restaurante para comer y beber. Ella se tomó “cuatro bebidas entre medio día y las 6 p.m.”, dice Marusak, “menos de una bebida por hora. Contratamos a un farmacólogo local que dijo que una mujer de su tamaño y peso que consumiera cuatro bebidas en ese período de tiempo tendría que dar entre 0,01 y 0,05 en cuanto a los niveles de alcohol en la sangre”. Eso habría estado por debajo del nivel de impedimento legal 0,08 en el estado de Nueva York.

Y este es el aspecto “descabellado”, dice Marusak. “Su esposo se dirige a reunirse con amigos y ella se dirige a casa. Se le pincha la llanta cuando está cerca de casa, pero no quiere cambiarla así que sigue conduciendo. Otro conductor la ve en problemas con el auto y lo reporta como un accidente. Así que si no hubiera tenido esa llanta pinchada, hasta este día no hubiera sabido que padece de esta condición”.

Debido a que el resultado de la prueba de alcohol en sangre fue de casi 0,40, el procedimiento de la policía es llevar al acusado al hospital, ya que ese nivel es considerado como extremadamente peligroso.

En lugar de permitir que su esposa fuera puesta en libertad, como lo recomendó el hospital con base en su falta de síntomas de embriaguez, el esposo pidió que se le realizaran pruebas. En efecto, dice Marusak, los resultados mostraron un nivel de alcohol en sangre de 0,30 horas y horas después de su último trago. Eso llevó a Marusak a hacer sus propias indagaciones.

“Contraté a dos asistentes de médicos y a una persona capacitada en pruebas de alcohol para que la monitorearan y le tomaran pruebas de alcohol en el transcurso de un período de 12 horas, y las analizaron en el mismo laboratorio que la fiscalía utilizó”, dijo Marusak. “Sin haber bebido, su nivel de alcohol en sangre era el doble del límite legal a las 9:15 a.m., el triple del límite a las 6 p.m. y más de cuatro veces el límite legal a las 8:30 p.m., lo que concuerda con la misma hora en la que la policía la detuvo”.

Lo que resulta incluso más extraño, dice Marusak, es el hecho de que la mujer no mostrara señales de esos niveles hasta que llegó a un nivel de alcohol en sangre de entre 0,30 y 0,40.

“Fue entonces cuando empezó a sentir que le temblaban los pies”. Marusak lo explica al hacer referencia al mundo del alcoholismo, donde los cuerpos de los “alcohólicos activos” se adaptan a los altos niveles de alcohol en su sangre.

Aunque el juez de Hamburg desestimó el caso en contra de su clienta, Musarak dice que aún no ha terminado.

“He escuchado que la oficina del fiscal del distrito dice que ellos tienen pensado apelar. Tendré más información para mediados de enero”.

El fiscal de distrito adjunto del condado de Erie, Christopher Belling, confirmó que una revisión de la decisión del juez está en proceso, pero no quiso hacer más comentarios.

Mientras tanto, Marusak dijo que su clienta está tratando su condición con medicinas contra los hongos y una dieta libre de levadura.

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