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La antigua mansión de El Encino (California) de Jenni Rivera es ahora propiedad del cantante y actor Nick Lachey y de su mujer, Vanessa, después de que ambos desembolsaran 4,15 millones de dólares para comprársela a los hijos de la malograda cantante.

La impresionante propiedad fue rediseñada por la propia Jenni tras adquirirla y allí vivió con sus hijos -Chiquis, Jacquie, Michael, Jenicka y Johnny- y su tercer marido, Esteban Loaiza, desde 2008 hasta su muerte a consecuencia de un accidente de avión en el año 2012.

Consciente de lo duro que habrá resultado para la familia Rivera, especialmente para los hijos de la intérprete, despedirse de un lugar que sin duda asociarán a un sinfín de recuerdos de su madre, el nuevo propietario quiso enviarles una carta antes de mudarse para asegurarles que intentarían honrar la memoria de su madre y de todos los momentos que ellos compartieron entre esas paredes.

Para ellos era una casa muy, muy especial, y puedo imaginar lo duro que les habrá resultado dejarla. Debe de haber sido un proceso muy emotivo. Simplemente queremos dejar claro que para nosotros también es un sitio muy especial, y esperamos poder crear nuestros propios recuerdos en ella para honrar todos los recuerdos maravillosos que ellos tienen de esa casa. En muchas ocasiones, cuando compras una casa se trata únicamente de negocios, pero las casas también conforman capítulos de nuestros vidas que después rememoramos con mucho cariño. Queremos asegurarles que respetamos su antiguo hogar y a ellos”, aseguró Nick en una entrevista a Entertainment tonight.

Aunque en un principio se especuló con la posibilidad de que los descendientes de Jenni Rivera hubieran puesto la vivienda en el mercado para poder afrontar sus problemas económicos, la hija mayor de la artista, Chiquis Rivera -quien se había distanciado completamente de su famosa madre antes de que esta falleciera a raíz de los rumores de que había mantenido un romance con su padrastro, Esteban Loaiza,- ha afirmado siempre que esa no fue la razón detrás de su decisión.

En sus propias palabras, la propiedad había acabado convirtiéndose en un lugar demasiado “grande y frío” para ella y sus hermanos pequeños, de quienes tiene la custodia tras la muerte de Jenni.

“Ha sido una decisión muy difícil de tomar, pero la tuvimos que tomar porque es lo más inteligente. Es una casa demasiado grande y esto es lo mejor. A veces la casa se siente muy vacía porque es demasiado grande y ya no está mi madre en ella para llenarla con su calor. No la vendemos porque ya no haya dinero, no es por eso. Lo hacemos porque es lo correcto. Tenemos que ser inteligentes y creo que mi madre habría hecho lo mismo”, aseguraba Chiquis al programa ‘Suelta la sopa’ de la cadena Telemundo.

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