OMSA transita por el mismo rumbo de Onatrate

SANTO DOMINGO, RD.- A 17 años de la creación de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA), la institución está cada vez más lejos de dar un servicio eficiente y camina por el mismo derrotero que otras que la precedieron, como la Oficina Nacional de Transporte Terrestre (ONATRATE).

Desde su mismo nacimiento, en el primer gobierno de Leonel Fernández, la administración de la OMSA estuvo bajo serios cuestionamientos a raíz de la compra bajo la modalidad grado a grado de la primera flotilla de 300 autobuses a la empresa Brasil Representación Import Export por un monto de US$25 millones, los cuales supuestamente fueron adquiridos reconstruidos y no nuevos de fábrica.

El moderno y eficiente servicio que celebraban los usuarios del transporte público comenzó a decaer a tan sólo dos años de haber entrado en operación por la falta de mantenimiento de sus unidades que se quedaban varadas en cualquier esquina de la capital, como ocurre hasta hoy en día.

Reportes de prensa de principios del año 2000 denunciaban la salida de circulación de decenas de autobuses por falta de repuestos, neumáticos y defectos en los motores y la carrocería. Así, las costosas Mercedes Benz Caio, eran fotografiadas como chatarra en los talleres ubicados en el Hipódromo V Centenario y en el sector Las Caobas.

Tres años después, con la celebración de los Juegos Panamericanos, el gobierno de Hipólito Mejía, se embarcó en la adquisición de 314 nuevos autobuses marca Mercedes Benz, que posteriormente fueron traspasados a la OMSA.

Sin embargo, esto no solucionó el problema y ya en el año 2007, el exdirector de la institución, Ignacio Ditrén, quien volvía a asumir el control de OMSA, en sustitución de Diógenes Castillo, anunciaba un proceso de licitación para adquirir otras 500 unidades, operación que finalmente no se materializó.

Más recientemente, en el 2013 el actual director de la entidad, Manuel Rivas, informó que la OMSA contaba con una flotilla de 205 autobuses en Santo Domingo y Santiago, de los cuales apenas 190 estaban en funcionamiento, mientras otros 300 estaban fuera de servicio.

88 autobuses de Opret alivian crisis

Ante el descalabro de la institución y la presión de distintos sectores que veían deteriorarse 88 autobuses en la Base Naval 27 de Febrero, que inicialmente serían incorporados al olvidado proyecto de rutas alimentadoras del Metro de Santo Domingo, por parte de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), el presidente Danilo Medina ordenó en marzo del año pasado el traspaso de esas unidades a la OMSA, lo cual ha aliviado la presión ocasionada por la escasez y deterioro de las pocas unidades en servicio.

Bombas rodantes

Pese a este impulso a la operadora estatal de transporte colectivo, sigue siendo común observar guaguas averiadas en medio de las principales vías del Gran Santo Domingo, que llegan incluso, a poner en riesgo la vida de los pasajeros.

Fue lo que ocurrió el pasado 18 de marzo, cuando una unidad se incendió en el kilómetro 9 de la autopista Duarte, situación que ya ha ocurrido en la avenida 27 de Febrero y en Santiago, afortunadamente sin víctimas que lamentar.

Usuarios del medio de transporte afirmaron que durante las horas pico la espera por una unidad se puede prolongar hasta por 45 minutos, en corredores como el de Los Alcarrizos o de la avenida Independencia.

Talleres contaminan y enferman vecinos

Al advertir la presencia de reporteros de este diario, comunitarios del sector Villa Marina, contiguo al taller ubicado en las proximidades del kilómetro 9 de la autopista Duarte, aprovecharon para denunciar la contaminación que aseguran provoca la resina y la pintura en aerosol que se utiliza para reparar los autobuses, causando problemas respiratorios a sus moradores. “Se han tenido que mudar mucha gente, del sector han salido niños con problemas, envejecientes también, porque cuando empiezan a pintar usan fibra de vidrio, thinner y toda esa contaminación viene aquí al sector”, afirmó Hilario Durán.

De su lado, Ángel Fernández, indicó que varias veces los vecinos han solicitado sin éxito a las autoridades de la OMSA el traslado del taller. Lo mismo ocurre en el sector de Las Caobas, donde opera la oficina principal de la OMSA y un gran solar acoge un cementerio de chatarras. Moradores de ese sector se quejan de que las gomas viejas y otras piezas sirven como contenedores que son criaderos para mosquitos portadores del dengue. Cientos y cientos de autobuses, incluyendo los denominados biarticulados, donde se transportaban hasta 300 pasajeros, se encuentran abandonados por falta de mantenimiento y echando por tierra la gran inversión realizada.

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