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NACIONES UNIDAS. Unos mil millones de personas en el mundo defecan al aire libre debido a que no tienen acceso a saneamiento, lo que genera contaminación por excrementos y consecuentemente enfermedades, advierte la ONU con motivo Día Mundial del Inodoro.

La fecha, que se conmemora este jueves, sirve cada año a la organización para llamar la atención sobre la importancia de que todo el mundo tenga acceso al saneamiento.

En total, 2.400 millones de personas alrededor del mundo no disponen de un saneamiento adecuado, según los datos de Naciones Unidas, que ha convertido este problema en una prioridad.

“El saneamiento es clave para la salud humana y medioambiental, así como para la oportunidad individual, el desarrollo y la dignidad”, señaló el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en un mensaje con motivo del Día Mundial.

En esta ocasión, la organización ha decidido centrar su mensaje en la necesidad de terminar con “el círculo vicioso” que conecta un pobre saneamiento con la malnutrición.

“Un saneamiento y una higiene pobres están en el centro de la enfermedad y la malnutrición”, recordó Ban, quien indicó que hay “demasiados niños” cuyas vidas terminan o cambian “para siempre” como consecuencia de este problema.

Cada año, unos 800.000 niños en todo el mundo, uno cada dos minutos, mueren por diarrea, a menudo causada por la contaminación del agua por excrementos, y casi la mitad de los fallecimiento de menores de cinco años se deben a problemas de nutrición.

Pese a todos los esfuerzos, el progreso en este ámbito ha sido “demasiado limitado y demasiado lento”, subrayó Ban, que recordó que el del saneamiento fue, según muchos indicadores, el Objetivo del Milenio con peores resultados.

Como consecuencia, en 2013 la ONU puso en marcha una iniciativa con el objetivo de terminar con la defecación al aire libre antes de 2025.

“Trabajando juntos y teniendo una discusión abierta y franca sobre la importancia de los inodoros y el saneamiento podemos mejorar la salud y el bienestar de un tercio de la familia humana”, insistió.

Además del problema sanitario, la práctica de la defecación al aire libre plantea un riesgo añadido para las niñas y mujeres, que al carecer de privacidad ven aumentado el riesgo de violaciones y abusos sexuales, según la ONU.

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