Papa Francisco camina en la entrada de un campo de concentracion Nazi de Auschwitz

Cracovia.-¿Dónde está Dios?, ante el terrorismo, la violencia, el hambre y el mal en el mundo, fue la pregunta retórica con la que comenzó ayer el papa Francisco su discurso durante el Vía Crucis en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Cracovia. Esta es “la pregunta que a menudo resuena en nuestra mente y en nuestro corazón”.

“¿Dónde está Dios?”, interrogó Francisco a los cientos de miles de jóvenes de todo el mundo reunidos en la explanada de Blonia, en Cracovia.

“¿Dónde está Dios, si en el mundo existe el mal, si hay gente que pasa hambre o sed, que no tienen hogar, que huyen, que buscan refugio? ¿Dónde está Dios cuando las personas inocentes mueren a causa de la violencia, el terrorismo, las guerras?”, dijo.

Y continuó: “¿Dónde está Dios, cuando enfermedades terribles rompen los lazos de la vida y el afecto? ¿O cuando los niños son explotados, humillados, y también sufren graves patologías?”.

“En esta tarde, Jesús, y nosotros con él, abrazamos con especial amor a nuestros hermanos sirios, que huyeron de la guerra. Los saludamos y acogemos con amor fraternal y simpatía”, reiteró el papa argentino.

“Estamos llamados a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, a tocar la carne bendita de quien está excluido”, dijo el papa al término de las 14 estaciones, comentadas e ilustradas por bailarines de danza clásica, con videos y música para narrar los dolores y males del mundo moderno.

El Papa reconoció entonces que “hay preguntas para las cuales no hay respuesta humana” . “Y la respuesta de Jesús es esta: Dios está en ellos, Jesús está en ellos, sufre en ellos”, respondió Francisco.

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