UASD

SANTO DOMINGO. Las autoridades dominicanas decomisaron decenas de bienes a los dos pilotos francés que se fugaron hace dos semanas, entre los que se destacan carros, camionetas, celulares, carnets de estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), relojes y celulares, entre otros.

A Pascal Jean Fauret y a Bruno Odos y/o Víctor Bruno Odos, el primero con la ficha número 160732-01 y el segundo 280725 ambas de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), lo acusan de entrar 715 kilos de cocaína hidratada pura en fecha 20 de marzo del 2013 abordo de un avión marca Falcon.

En esa ocasión, la droga vino en 26 maletas, con las inscripciones y logotipos de un escorpión de la marca Polo, , una X, una hormiga, una cuchara y la palabra Navidad.

Estas marcas son usadas, generalmente, por cárteles que operan en Europa, en este caso, ambos pilotos petenecen a una poderosa organización criminal que tiene su centro de operación la ciudad costera de Marcella, ubicada en el Sur de Francia y cuyas ramificaciones llegan hasta América Latina y el Caribe.

Entre las evidencias ocupadas figuran, además, varios celulares, carteras de marcas de renombres, como Tommy Hilfiger, licencias de conducir, dinero rumano, tarjetas de crédito de varias entidades bancarias dominicanas, carnets del Seguro Nacional de Salud, relojes de las marcas Thermidor, Focil, así como tres mil euros, más de 20 celulares de diferentes marcas y activados con varias compañías, cédulas dominicanas y once licencias de conducir.

Por este caso, hay otras 41 personas implicadas que ya fueron sometidas a la justicia y algunas de ellas ya en libertad.

En tanto, hasta el momento se desconoce como salieron los dos pilotos, principales cabecillas del sonado caso. Precisamente el pasado miércoles, el Procurador Francisco Domínguez Brito dijo que están avanzadas las investigaciones.

LA FUGA DE LOS PILOTOS FRANCESES
Los pilotos franceses Pascal Fauret y Bruno Odos, de 55 y 56 años, respectivamente, fueron arrestados junto a otros dos franceses, tras la incautación por las autoridades dominicanas de 715 kilos de cocaína hidratada en un avión Falcon que aterrizó en el aeropuerto de Punta Cana. Ambos fueron condenados a 20 años de prisión, situación que fue variada por una libertad y presentación periódica, lo que aprovecharon para escapar. Una vez en Francia, ambos declararon que no confían en la justicia dominicana y que el proceso estuvo matizado por incongruencias, lo que motivó su huida.

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