Al cabo de 16 años de sobregiros presupuestarios y de un achicamiento de la economía en el orden de 14%, las finanzas del gobierno de Puerto Rico han colapsado en definitiva.Según un informe de la prominente economista Anne O. Krueger, exdirectora gerencial del Fondo Monetario Internacional (FMI), la tendencia de gasto público junto al servicio de la deuda de Puerto Rico es “insostenible”. Ello, a menos que el gobierno puertorriqueño implemente un severo programa de ajuste fiscal.

Para salir del colapso,  Krueger junto a los también execonomistas del FMI,  Ranjit S. Teja  y  Andrew Wolfe contemplan un programa de ajustes a 10 años. Este programa requeriría  aumentar impuestos a la gente y a las empresas; recortar hasta $2,000 millones en gastos públicos y buscar alguna renegociación de la deuda con los bonistas.

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“Probablemente, el hallazgo más sorprendente de este reporte será que el déficit fiscal verdadero es mucho más grande del que se asume”, indicaron los economistas en el documento de 26 páginas en el que también se reconocen los múltiples ajustes efectuados a la fecha por parte de la administración del gobernador  Alejandro García Padilla.“Aún los esfuerzos fiscales mayores dejan brechas de financiamiento residuales en los años venideros, los que podrían cubrirse con una reestructuración de la deuda”, agrega el documento.

Según los expertos, aparte del programa de ajuste fiscal, una renegociación de la deuda (mediante un intercambio voluntario de los bonos existentes por nuevos bonos con vencimientos más largos e intereses más bajos) podría ser parte de la solución a la crisis fiscal que junto a precios energéticos altos, el colapso del sector bancario en 2010 y la transformación demográfica han contribuido a socavar la actividad productiva de Puerto Rico.Aunque el informe de Krueger salió a la luz pública anoche ante la expectativa de una reunión de alto nivel convocada por La Fortaleza para hoy en el Centro de Convenciones, la economista reveló sus recomendaciones definitivas a García Padilla a mediados de este mes, lo que reportó El Nuevo Día la semana pasada.

La deuda es impagable

Ello habría sentado las bases para que el mandatario puertorriqueño, con el apoyo de la firma de manejo de crisis Sard & Verbinnen concediera una entrevista al diario The New York Times, la semana pasada en su rápido viaje a la Ciudad de los Rascacielos.

Anoche el diario neoyorquino citó a García Padilla indicando “que la deuda es impagable”.“No hay otra opción. Desearía que hubiera una alternativa más fácil. Esto no es política, es matemática”, dijo García Padilla al diario neoyorquino.

Intento desesperado

La entrevista con The New York Times se produjo al tiempo en que el equipo fiscal del mandatario puertorriqueño se reunió por separado con los bancos de inversiónBarclay’s, Morgan Stanley, RBC Capital y con varios fondos de cobertura de riesgo en un intento por identificar algún mecanismo que traiga dinero a  Puerto Rico a la brevedad, los que habrían resultado en la negativa.

Según fuentes de este diario, si Puerto Rico quisiera tomar prestado en este momento, los fondos dispuestos a auxiliar al gobierno piden un interés en el orden de 10.5%.De igual forma, la administración de García Padilla habría contratado a una división de Citi Global Markets especializada en emisores municipales bajo estrés. Los banqueros de Citi colaboraron en identificar financiamientos para la ciudad de Detroit  y el condado de Jefferson County en Alabama, luego de que ambas jurisdicciones se declararon en bancarrota.Un pedido de información a Citi y al Banco Gubernamental de Fomento (BGF) acerca de la contratación de Citi no recibió respuesta.

Déficit, pese a años de ajustes

El reporte da a entender que las medidas fiscales que se aprobaron bajo las administraciones de  Aníbal Acevedo Vilá  y  Luis Fortuño  para atajar el colapso fiscal fueron acertadas.

De igual forma, el informe parece elogiar el aumento en la crudita durante el año fiscal 2014 y más recientemente el intento de García Padilla para adoptar un Impuesto al Valor Agregado, pues eran medidas que presentaban una solución “duradera” a los problemas fiscales.Empero, según el informe, tales medidas fueron insuficientes y se requeriría establecer “una nueva estrategia creíble” a fin de evitar el colapso institucional.Según el informe, Puerto Rico encara un déficit de $3,695 millones a partir de el año fiscal 2016. La cifra aumentaría hasta $5,899 millones en el año fiscal 2018. El déficit, sin cambios a las tendencias actuales seguiría sin control hasta llegar a los $8,250 millones en el año 2025.Buena parte del déficit que identificó Krueger y sus colegas, estaría asociado con patrones de gastos insostenibles en los programas de salud y a la pérdida de una quinta parte de los ingresos al Fondo General a partir del año 2017.

Acción correctiva

Revelada la radiografía, García Padilla discutirá los hallazgos más relevantes del análisis en un evento a celebrarse en el Centro de Convenciones de Puerto Rico hoy. La Fortaleza ha convocado a los miembros de la Legislatura, alcaldes, algunos jefes de agencia, a un grupo de economistas y ciertos líderes del sector privado.

Zapata para un plan de ajuste

Según fuentes separadas consultadas por El Nuevo Día, el informe Krueger, Teja & Wolfeservirá de base para diversas movidas que la administración García Padilla impulsará en las próximas semanas, tanto en Puerto Rico como en la capital federal.

Algunas de esas estrategias, según las fuentes, requieren nueva legislación para hacer más cambios al sistema contributivo.Además, el estudio sentaría las bases para entablar  conversaciones con bonistas y renegociar los términos de la deuda emitida por algunos emisores gubernamentales.Sobre todo, la radiografía fiscal de la Isla requeriría crear un mecanismo similar a una junta de control financiero. Esta última medida, busca implementar y dar continuidad a un programa de ajuste fiscal a cinco años, más allá de las próximas elecciones.Al presente y según ha reportado El Nuevo Día en múltiples ocasiones, unos 20 centavos de cada dólar en el Fondo General vienen del arbitrio a las corporaciones foráneas y este expira en unos 18 meses. En esa fecha, también terminaría el reconocimiento del llamado arbitrio del 4% -que se aprobó en 2010 y se enmendó posteriormente- como un crédito por parte del Servicio de Rentas Internas federal.El Nuevo Día confirmó a través de fuentes separadas que en los pasados meses, Krueger y sus colegas se reunieron con diversos economistas en la Isla, con los principales oficiales ejecutivos de al menos dos instituciones bancarias, así como con investigadores y académicos.Los expertos también habrían sostenido reuniones con economistas de la Reserva Federal de Nueva York.En los años 2012 y 2014, la unidad del banco central estadounidense que supervisa al sistema bancario en Puerto Rico había recomendado a la clase política y al liderato empresarial del país a dar paso a una nueva reforma contributiva, pero también a abogar por ajustes macroeconómicos como la eliminación del salario mínimo federal y una enmienda a las leyes federales de cabotaje.

Credibilidad

“Ciertamente esta es una movida diseñada para darle credibilidad a la política económica de Puerto Rico, sobre todo ante los mercados financieros”, comentó el economista  Juan Lara, quien se mostró esperanzado en que el informe  sirva para resaltar la urgencia de completar el proceso presupuestario y de ajuste creíble.

“Uno podrá discrepar del enfoque del FMI y el enfoque del FMI es en gran medida el de la doctora Krueger porque ella ha contribuido grandemente al tema de los programas de ajuste fiscal. Pero nadie puede cuestionar las credenciales técnicas de este grupo de economistas”, agregó el catedrático de Economía en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.Según el economista Joaquín Villamil, la dosis que se propondrá para Puerto Rico no es distinta a la dosis que recibió Grecia hace unos años y que ahora, el país heleno no puede  cumplir.“Todas esas medidas tienden a profundizar la contracción económica”, dijo Villamil.

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