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Minutos antes de la votación, el presidente pidió cancelar la votación del proyecto de ley criticado por el sector más conservador del partido al no tener los apoyos suficientes para su aprobación.

La mayoría republicana en la Cámara de Representantes decidió cancelar la votación del proyecto de ley que buscaba sustituir la Ley de Cuidados de Salud Asequible, también conocida como Obamacare, y que representaba una de las principales promesas de campaña del presidente Donald Trump.

“La acabamos de retirar”, dijo el presidente minutos antes de que la iniciativa legal, que no contaba con el apoyo suficiente, fuese sometida a votación esta tarde. El anuncio fue realizado por el reportero del diarioThe Washington Post Robert Costa, quien contó en su cuenta de Twitter que el presidente lo llamó y que no culpaba al presidente de la Cámara de Representante, Paul Ryan, por el fracaso de la ley en el Congreso.

“Estuvimos muy cerca, pero no lo logramos”, dijo Ryan en una breve conferencia de prensa al hablar de la desesperada carrera de las últimas horas por conseguir los 215 votos republicanos. “Aún queda mucho por hacer para mejorar las vidas de las personas. Queremos que las familias se sientan más cómodas en el futuro”, agregó. “Estoy muy orgulloso de la ley que produjimos (…) El presidente hizo todo lo que pudo”. Luego aseguró que aunque se trata de un “revés, no es el fin de la historia”.

Ryan aseguró que por ahora “seguiremos viviendo con Obamacare (…) sigue siendo la ley y seguirá siéndolo” y que no tienen nuevos planes por el momento para la derogación. El congresista también dijo estar preocupado “por el colapso del Affordable Care Act”, un argumento que ha sido desestimado por expertos del sector de salud, quienes coinciden en afirmar que la ley no va rumbo al fracaso.

La propuesta promovida por los líderes de la Cámara de Representantes no convencía a ninguna de las partes, ni a los demócratas, ni a los republicanos moderados ni a los más conservadores y tampoco a las organizaciones de derechos civiles y de los latinos. Entre otras cosas, no cumplía con dos promesas básicas del presidente: que todos los estadounidenses estuviesen asegurados y que se mantuvieran intactos los programas federales de asistencia de salud para personas de menores recursos y de la tercera edad, Medicaid y Medicare.

Su retiro convierte esta semana en una gran derrota para el presidente, que dice ser un negociador, pero también para los republicanos que prometieron acabarla incluso antes de su aprobación. El nivel de aceptación de Trump ha bajado en las encuestas y el FBI insistió en que está investigando sus lazos y los de su equipo de campaña con Rusia durante la campaña.

Este viernes en su rueda de prensa diaria, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, ya había advertido que el presidente había hecho todo para promover la ley: llamadas, negociaciones, reuniones, dijo. “No puedes forzar a alguien a que vote”, aseguró. “Ellos (los republicanos) serán los que tendrán que ir de
vuelta (a sus distritos) y dar una explicación a sus votantes”.

Al mismo tiempo que Spicer respondía las preguntas de los periodistas, Ryan salía de una reunión en la Casa Blanca en la que le advertía a Trump que no habían conquistado los 215 votos mínimos para que el proyecto se aprobara. También el vicepresidente, Mike Pence, salía de otro encuentro con el Freedom Caucus, el ala republicana conservadora que se opuso con más fuerza al nuevo plan de salud por considerar que mantenía muchos de los elementos del Obamacare, entre ellos beneficios esenciales como los servicios de maternidad, emergencia, ambulatorios y de salud mental, entre otros.

El presidente amenazó con consecuencias políticas a quienes se opusieran. Este jueves por la noche dio un ultimátum a los congresistas republicanos, indicando que si no aprobaban este proyecto pasaría la página y dejaría en vigor Obamacare.

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