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La displasia cervical refiere al hallazgo de cambios anormales en las células del cuello uterino. En principio, estas alteraciones no son cancerígenas. Ahora bien, si no reciben el tratamiento adecuado pueden terminar por desembocar en cáncer de cérvix.

Causas y factores de riesgo

En general, la displasia cervical tiene su raíz en el virus del papiloma humano (VPH), que se transmite por vía sexual. Esta problemática puede presentarse a cualquier edad, pero es más frecuente en mujeres de entre 25 y 35 años.

Hay ciertos factores que incrementan los riesgos de padecer displasia cervical. Estos son:

iniciarse en las relaciones sexuales antes de los 18
dar a luz antes de los 16
tener varios compañeros sexuales
fumar

Síntomas

La displasia cervical suele ser silenciosa, es decir, no tiende a presentar síntomas perceptibles. Por este motivo, para detectarla a tiempo, es fundamental que visites a tu ginecólogo una vez al año. Él te prescribirá las pruebas médicas que fueran necesarias (examen pélvico o PAP).

Prevención

Una de las mejores maneras de prevenir la displasia cervical y el cáncer de cuello uterino es por medio de la vacuna contra el VPH. Ya se ha comprobado que, si esta es suministrada antes de que la mujer sea sexualmente activa, reduce de forma notoria los riesgos de desarrollar cáncer.

Otras medidas recomendadas son:

no fumar
evitar las relaciones sexuales hasta los 18 años
usar preservativo

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