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Los problemas causados por las enfermedades uterinas, secundariamente, pueden afectar la función ovárica, con posibles trastornos hormonales. Constituyen los motivos de consulta más frecuentes de la mujer, no solamente en ginecología, si no también a diversas otras especialidades médicas.

Entre estos encontramos al síndrome premenstrual (PMS por sus siglas en inglés), que afecta a diversos sistemas del organismo, manifestándose en forma diferente en cada paciente, según su grado de sensibilidad y factores hereditarios.

Características generales

Muestra gran variedad de síntomas y de periodicidad en relación al ciclo menstrual, agravándose en el período premenstrual y a veces durante la ovulación.

Debido al carácter progresivo de esta enfermedad frecuente y poco reconocida, la sintomatología de este cuadro lleva a la paciente a consultar a diversos especialistas, tendiéndose a interpretar cada síntoma consultado como una patología o una enfermedad independiente, por lo que la paciente pareciera ser portadora de múltiples enfermedades y, así, solicitarse numerosos exámenes que por lo general no llegan a resultados concluyentes, atribuyéndose la sintomatología a problemas psicosomáticos, llevando, en ocasiones, la paciente a un psiquiatra.

Como el diagnóstico de PMS generalmente no se formula, los síntomas psíquicos son atribuidos a cuadros de neurosis o enfermedad depresiva. Al neurólogo son referidas las pacientes por la cefalea y jaqueca. Por las alteraciones menstruales, flujo crónico, dolores menstruales y pelvianos, al ginecólogo. Por la distensión abdominal y molestias digestivas, al gastroenterólogo (atribuyéndose por lo general al cólon iritable).

Por los dolores lumbosacros, al traumatólogo o kinesiólogo, atribuyéndose a afecciones de columna. Por las molestias mamarias premenstruales, al especialista en mamas. Por los síntomas urinarios premenstruales, al urólogo. Por los problemas inmuno-alérgicos premenstruales, herpes simple, sequedad de la piel, manchas pigmentadas faciales, mayor caída del cabello, uñas quebradizas, acné de exacerbación premenstrual, al dermatólogo, inmunólogo, cosmetóloga…

De lo anterior se desprende la gran importancia de efectuar una completa y minuciosa historia clínica que nos lleve a un diagnóstico integral, a fin de que se investiguen los factores etiológicos o causales de esta compleja patología que afecta frecuentemente a la mujer.

Sintomatología

Si bien se han descrito más de 150 síntomas, nos referiremos a la sintomatología más frecuente e importante que afecta a los diferentes sistemas.

Alteraciones Psíquicas

Depresión, irritabilidad, agresividad, ansiedad, cambios bruscos de humor, labilidad emocional, llanto fácil, intranquilidad, disminución de la memoria y capacidad de concentración, falta de autocontrol, disminución del rendimiento laboral, aumento de los accidentes del trabajo y automovilísticos, agravación de cuadros psiquiátricos preexistentes, trastornos en el deseo sexual (frigidez o ninfomanía), comportamiento inadecuado. En los casos más severos, tendencia al suicidio, alcoholismo y drogadicción.

De lo anteriormente expuesto, se deduce porqué el PMS puede llegar a constituir una de las causas más frecuentes de separación matrimonial, siendo lamentable el gran desconocimiento y poca difusión de su real importancia en la actualidad.

Alteraciones neurológicas

Cefaleas y síndrome jaquecoso, que se hacen presentes por lo general en la segunda mitad del ciclo. Pueden haber parestesias, vértigo, agravación de cuadros neurálgicos y cuadros epileptiformes.

Compromiso hidroelectrolítico

Edema generalizado de grado variable, especialmente de cara, hinchazón de párpados, manos (rigidez matinal de los dedos, hormigueo) y tobillos. Constituye un factor importante en la distensión abdominal que presentan estas pacientes, pudiendo producir un aumento de peso transitorio. El edema se debería a un aumento de la permeabilidad capilar y a una mayor retención hidrosalina. Cuando adquiere caracteres severos es catalogado como “edema idiopático “.

Esfera digestiva

Se presentan frecuentemente molestias y distensión abdominal, alteraciones en el tránsito intestinal, con predominio de estreñimiento, todo lo cual motiva consultas frecuentes al gastroenterólogo, quien generalmente las encasilla con el diagnóstico de “colon irritable”, al no detectar patología orgánica digestiva y acompañarse de componentes psico-emocional (depresión, palpitaciones y cefaleas).

Dolores irradiados a regiones lumbosacra y sacrocoxígea, que suelen confundirse con afecciones de columna (traumatología, kinesiología).

Molestias mamarias

Los fenómenos inflamatorios que se producen en el SPM, provocan dolor y sensibilidad mamaria o mastodinia, con o sin hipersensibilidad de los pezones, presencia de nódulos transitorios, constituyendo un frecuente motivo de consulta en mastología.

Esfera metabólica

La hipoglicemia es un síntoma frecuente, que podía explicar la nerviosidad, debilidad, y a veces lipotimias observadas en este período. Junto con esto, se presenta en estas pacientes un compulsivo deseo de ingerir hidratos de carbono, por constituir la hipoglicemia uno de los mejores estímulos del centro del apetito (porción lateral del hipotálamo).

Esfera músculo esquelética

Mialgias, astralgias, calambres y molestias en la región lumbosacra.

Esfera cardiovascular

Palpitaciones, hipotensión arterial, lipotimia ocasional, fragilidad capilar que predisponen a las equimosis, hematomas y complicaciones trombóticas en las portadoras de varices o hemorroides.

Problemas ginecológicos

Flujo crónico rebelde, prurito vulvovaginal crónico. Menstruaciones dolorosas, abundantes y prolongadas (más de 3 a 4 días), oscuras, con coágulos o por el contrario, muy escasas. Irregularidades menstruales.
Dolor con las relaciones sexuales. Frigidez, siendo menos frecuente la ninfomanía.

Todos estos trastornos, a través, del tiempo pueden contribuir a acelerar el crecimiento de tumores benignos, tales como miomas, adenomiosis, agravando los problemas de endometriosis, patologías que muchas veces pueden llevar a operaciones y extirpaciones del útero (histerectomía).

Molestias urinarias a repetición:
Especialmente en el período premenstrual, sin signos evidentes de infección urinaria (urología, exámenes de orina, pielografías).

Problemas dermatológicos, inmunoalérgicos y estéticos

Acné, sequedad del cutis, manchas pigmentadas faciales, palidez, ojeras, alergia premenstrual, rinitis alérgica, mayor caída del cabello (dermatología, cosmetología, inmunología).

Desde hace muchos años estos trastornos han llamado la atención, siendo denominados, en 1931, Tensión Premenstrual por Robert Frank, quien los atribuyó a trastornos hormonales, debido a un desequilibrio entre estrógenos y progesterona.

Actualmente, a pesar de que no se han logrado precisar las causas, se han formulado diversas teorías, tales como :
– Desequilibrio hormonal entre estrógenos y progesterona.
– Déficit de vitamina B6.
– Exceso de prolactina (hormona hipofisiaria).
– Déficit de magnesio.
– Exceso de aldosterona (hormona glándulas suprarrenales).
– Hipoglicemia.
– Disfunción psicosomática.

Sin embargo, ninguna de estas teorías logra explicar la gran variedad de síntomas, ni tampoco ha logrado dar una solución de fondo a este complejo síndrome, por lo cual los tratamientos han sido más bien paliativos y simtomáticos. Los tratamientos hormonales han dado resultados por lo general poco satisfactorios o bien han producido efectos secundarios.

Recientes investigaciones demuestran una alteración en la producción de prostaglandinas por el útero, sustancias que actúan como inflamatorias, logrando explicar en forma más lógica parte de la compleja sintomatología del PMS, cuya alteración estaría relacionada con las enfermedades uterinas que son materia de nuestra investigación.

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