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La pérdida de hidratación de la piel como resultado de la exposición al sol o por las partículas contaminantes del ambiente es algo inevitable que solo se puede reducir mediante la aplicación de productos y una serie de cuidados.

Áreas del cuerpo como los pies y los codos son más susceptibles de resecarse por desempeñar el papel de apoyo del cuerpo en muchas superficies con las que tiene contacto directo durante el día.

El problema con estas partes de la piel es que son más difíciles de tratar, puesto que con el pasar de los días se van endureciendo y en los peores casos se pueden agrietar.

El resultado es una piel que evidencia deshidratación a simple vista y que puede afectar tanto en la salud como en lo estético.

Solucionar estas alteraciones no tiene que ser una tarea tediosa cuando en casa se tienen ingredientes naturales para aliviarlo y recuperar su buen aspecto.

En esta ocasión vamos a compartir un completo tratamiento basado en ingredientes naturales con los que se podrá eliminar este problema en tan solo una semana.

1. Limpieza diaria

Aunque es algo obvio, es importante hacerle una mención especial ya que representa un papel muy importante en el tratamiento de la resequedad.

A través de la limpieza básica con agua y jabón se ablanda la piel gruesa de estas partes del cuerpo y con ello se facilita la eliminación de células muertas.

Se recomienda utilizar un pequeño cepillo o guante exfoliante para sacarle más provecho a este hábito.

2. Crema hidratante

Finalizado el baño, se debe utilizar algún tipo de crema hidratante para proporcionarle humedad a la piel seca y así aportarle nutrientes para su reparación.

Una crema a base de miel, sábila o manzana mejora el estado de estas partes del cuerpo por sus compuestos antioxidantes y regeneradores.

3. Mayor consumo de agua

Para hidratar la piel desde el interior no hay nada mejor que tomar cantidades suficientes de agua todos los días.

El agua desempeña un papel muy importante en la regeneración celular y contribuye a disminuir la sequedad por deshidratación.

4. Aceite humectante

Todas las noches, antes de ir a dormir, se puede frotar un poco de aceite de oliva o de coco en las partes afectadas para que sus compuestos hidratantes actúen toda la noche.

5. Miel de abeja

Otro buen humectante natural que se puede utilizar como apoyo para aliviar la piel es la miel de abeja.

Sus propiedades antioxidantes y reparadoras ayudan a conservar la elasticidad de la piel y actúan como un buen remedio para evitar que se endurezca y forme los temidos callos.

Remedio natural para recuperar los pies y codos resecos en una semana
Si el problema de resequedad en codos y pies es difícil de eliminar con los consejos dados anteriormente, entonces será necesario preparar un tratamiento reparador para acelerar su recuperación en tan solo una semana.

Se trata de la combinación de yogur natural y aguacate, ingredientes populares por su capacidad para hidratar y suavizar la piel de forma natural.

El remedio se utiliza solo una vez por semana, y siguiendo los consejos anteriores se podrán notar muy pronto los resultados.

Ingredientes

½ taza de yogur natural (125 g)
1 aguacate maduro

¿Cómo prepararlo?

Cortar un aguacate por la mitad, retirarle la pulpa y, en un recipiente, triturarlo con la ayuda de un tenedor.
Tras obtener la pasta de aguacate, mezclarlo con la media taza de yogur natural y preparar una crema homogénea.

Modo de aplicación

Lavar las zonas afectadas y, si es posible, hacerles una exfoliación previa. Cuando ya estén bien limpias, aplicarles una capa uniforme de la crema de aguacate mediante suaves masajes circulares.

La crema se deja actuar durante 45 minutos para que sus compuestos tengan tiempo suficiente de hacer efecto.

Finalizado el tratamiento, se aclara con agua templada y se aplica un hidratante.

¿Cuándo consultar al médico?

La resequedad de la piel en diferentes áreas del cuerpo debe ser un motivo de preocupación cuando ningún tratamiento parece ser suficiente para aliviarlo.

Los pies y los codos son partes que se secan muy a menudo y es normal cuando hay cambios agresivos de clima; no obstante, cuando empiezan a endurecerse y agrietarse es más difícil de tratarlos y muchas veces se requiere intervención médica para evitar que desarrollen una infección o un problema mayor.

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