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No es la primera vez que se habla de los riesgos para la salud que pueden suponer los métodos anticonceptivos orales. La comúnmente llamada píldora ocasiona en algunas mujeres efectos secundarios que no pueden soportar. Se supone que las pastillas más nuevas reducen los efectos secundarios no deseados, pero al tiempo, aumentan también los riesgos de sufrir un tromboembolismo venoso.

Los últimos estudios que se han publicado al respecto inciden en que el riesgo de sufrir un tromboembolismo venoso, junto con el riesgo de otros problemas cardíacos aumentan de manera considerable en los anticonceptivos orales más nuevos.

Anticonceptivos de tercera y cuarta generación

Los anticonceptivos orales se dividen entre la época en la que fueron creados. De hecho, se considera nuevos a los de tercera y cuarta generación. Para las que no sepáis que tienen que ver las generaciones en todo esto, os adelanto que en realidad los de tercera generación se establecieron en los años 90. Los de cuarta son los más nuevos y todavía están apareciendo nuevas fórmulas. A ambos se les asocian muchos menos efectos secundarios que a los anticonceptivos de primera y segunda generación.

Riesgo elevado, pero bajo al mismo tiempo

Los últimos estudios sobre anticonceptivos orales que se han llevado a cabo concluyen que el riesgo de sufrir la anteriormente mencionada enfermedad al tomar estas pastillas más nuevas aumenta, aunque no lo hace en un modo como para preocuparse. De hecho, hay factores de riesgo, como el de ser fumadora o estar genéticamente predispuesta.

Sin embargo, los datos que se obtienen son bastante llamativos. Así por ejemplo, la diferencia entre tomar las píldoras más antiguas frente a las más nuevas aumenta entre un 1.5 y un 1.8 el riesgo de sufrir algún desorden de este tipo. Eso sí, continúan siendo cifras muy bajas y no hay por qué alarmarse. Si se tienen dudas, mejor consultar a un especialista.

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