La cantante fue escogida por la revista estadounidense para retratar los nuevos y mejores lazos entre Estados Unidos y la isla.

Rihanna cada vez está más sexy. La cantante que nació en Barbados ahora ya es un símbolo estadounidense y justamente por eso fue escogida por la revista Vanity Fair para ser la protagonista de su última portada: aquella que refleja el levantamiento de ciertas restricciones de viaje y negocios entre EEUU y Cuba.

La producción fotográfica estuvo a cargo de Annie Leibovitz, especialista en retratar a celebridades. El lugar escogido fue Cuba, precisamente el humilde barrio del Cerro y distintas calles de La Habana Vieja, la zona histórico de la capital de la isla.

Además de las locaciones, para la producción se utilizaron autos viejos, típicos en la isla. Aunque ahí hay un detalle mayor. El imponente auto rojo 1956 Lincoln Continental Mark II (en la cual Rihanna no hace más que desprender pasión) perteneció a Martha Fernández de Batista, la esposa del dictador que derrocó Fidel Castro en 1959.

El otro vehículo, el turquesa que aparece en la portada, es un Plymouth de 1948, un lujoso vehículo digno de la cantante y actriz.

El trabajo final, sin duda alguna, no hace otra cosa que confirmar que Rihanna a sus 27 años no es capaz de derrochar otra cosa que no sea belleza.

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