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Es bien sabido que a Rihanna no le molesta mostrar su cuerpo; lo hace con despreocupación incluso cuando está vestida… o semivestida.

La noche del martes la cantante de Barbados fue a cenar al restaurante Giorgio Baldi de Los Ángeles y fue captada por un paparazzi afuera del establecimiento luciendo una blusa negra notablemente transparente y sin sostén.

La prenda superior no dejó nada a la imaginación y permitió ver el piercing que la intérprete de “Umbrella” lleva en el seno derecho y que ya había mostrado en diversas y atrevidas sesiones de desnudo para revistas como la francesa “Lui”, en 2014.

Esta transparencia, el brillo de la arracada, desvía toda atención que pudo originalmente atraer el collar de lo que en apariencia son diamantes de la artista.

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