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SANTO DOMINGO. Primero fue el retrovisor. Luego el cubrefaltas del techo. Meses después el emblema frontal. Más tarde, tiraron tan fuerte del mismo espejo retrovisor derecho que le dañaron el mecanismo eléctrico.

A Francisco Reyes le han robado más de siete piezas de vehículos en menos de un año. La factura en piezas supera los 20 mil pesos, todas compradas en el mercado callejero y en internet, porque el retrovisor de su Toyota Yaris 2007 no aparece en el mercado formal.

Finalmente, en marzo pasado le destrozaron el espejo retrovisor izquierdo, por lo que ha decidido no volver a reemplazar una pieza más, hasta que se mude de vivienda. Vive en la Ciudad Colonial.

En Santo Domingo el robo de piezas de vehículos es una modalidad delictiva y motivo de queja de las víctimas, pero que pocas veces llega a denunciarse. A fin de cuentas, las autoridades no dan un golpe contundente a una mafia que se convierte en un círculo vicioso de sus víctimas, que tienen que recurrir a la misma mafia que los estafa para comprar las piezas robadas.

Sin embargo, como el componente de la violencia en este tipo de robo no se ejerce sobre un individuo, no apuntan con un arma, no es un motivo de preocupación de las autoridades.

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