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Rusia tiene programado modificar algunos de sus misiles balísticos intercontinentales para destruir los asteroides antes de que impacten contra la Tierra, según un investigador principal ruso de cohetes.

Sabit Saitgarayev de Makeyev Rocket Design Bureau de Rusia reveló el esfuerzo durante una entrevista la semana pasada con la agencia estatal de noticias TASS.

Estados Unidos también está trabajando para encontrar formas de prevenir que los asteroides impacten contra la Tierra, pero está tomando un enfoque muy diferente. En lugar de hacer estallar las rocas del espacio, la NASA planea alejarlas del planeta.

Es la última frontera en los esfuerzos de ambos países para hacerle frente a una amenaza contra el planeta que data por lo menos desde la extinción de los dinosaurios.

Los misiles rusos serían utilizados para apuntar asteroides más pequeños de 20 metros a 50 metros de diámetro.

Estos asteroides más pequeños pueden causar daños significativos y, a veces, pueden ser detectados por los observatorios solo algunas horas antes de que alcancen la Tierra.

A veces, no se detectan en lo absoluto. En el 2013, un meteorito de 20 metros de ancho explotó en el cielo de Cheliábinsk, Rusia, con una fuerza estimada de 300.000 toneladas de TNT o más, quebrando el vidrio en edificios y dejando a más de 1.000 personas heridas.

Ninguna de las agencias espaciales de la Tierra lo vio venir.

“Por desgracia, solo tenemos conocimiento de más o menos un 1% de los asteroides que alcanzan un tamaño de 30 metros, así que hay una enorme cantidad por ahí que aún tenemos que descubrir”, señaló Jason Kessler, director de los esfuerzos de la NASA para encontrar todo tipo de amenazas de asteroides para las poblaciones humanas.

Los asteroides más grandes pueden causar mucho más daño, pero pueden detectarse de forma anticipada por medio de los observatorios espaciales que utilizan telescopios avanzados y tecnología infrarroja.

Kessler dijo que la NASA calcula que ha “descubierto alrededor del 95% de los asteroides de un kilómetro o más grandes”, más o menos del tamaño del que se cree que terminó con los dinosaurios al momento de impactar.

A diferencia de los cohetes que llevan satélites a la órbita o personas y suministros a la estación espacial, los misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés), están diseñados para ser utilizados durante una guerra y pueden ser lanzados en cualquier momento.

La perspectiva de que Rusia modifique misiles nucleares para el espacio exterior posiblemente causará alarma en el Ejército de Estados Unidos. La oficina del Director de Inteligencia Nacional ya ha expresado su preocupación por las actividades militares rusas en el espacio.

Su evaluación de amenazas del 2016 dice que Rusia sigue “buscando sistemas de armas capaces de destruir satélites en órbita”. La evaluación señala que “la Duma rusa oficialmente recomendó en el 2013 que Rusia reanudara la investigación y desarrollo de un misil antisatélite aéreo para ‘poder interceptar absolutamente todo lo que vuela desde el espacio”.

Rusia tiene un gran número de misiles balísticos intercontinentales con armas nucleares en su arsenal estratégico que posiblemente podrían ser convertidos. Se desconoce si el plan de Rusia utilizaría un explosivo convencional en el misil reutilizado, pero es probable que su sistema de detección requiera modificaciones importantes.

Saitgarayev reconoció en la entrevista con TASS que las modificaciones llevarían tiempo y podrían costar millones de dólares, pero dijo que tienen como objetivo probar el nuevo misil contra el más grande asteroide Apophis, de 325 metros, el cual se tiene previsto que pase cerca de la Tierra en el 2036.

El profesor de astrofísica Henry Melosh de la Universidad de Purdue advirtió contra la opción nuclear, refiriéndose al esfuerzo como algo “erróneo y potencialmente peligroso”.

Melosh trabajó en la misión “Impacto profundo” de la NASA. La nave espacial dejó caer un impactador en un cometa en el 2005.

Melosh le restó importancia a la amenaza que representan los asteroides más pequeños y le dijo a CNN: “Hay otras formas más seguras de desviar asteroides con plazos muy largos”.

Señaló la desviación cinética, la cual dispararía un cohete contra el asteroide para sacarlo de su curso, o por medio de un tractor de gravedad, el cual utiliza el campo de gravedad de una nave espacial para empujar el asteroide fuera de su trayectoria.

“Por ahora, lo mejor que podemos hacer es identificar asteroides potencialmente peligrosos en el espacio y proyectar el momento y lugar de impacto”, dijo.

De acuerdo con Melosh, también existen esfuerzos en curso en los dos centros de investigación de armas nucleares de Estados Unidos, en el Laboratorio Nacional de Los Álamos y en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, para investigar la posibilidad de utilizar armas nucleares contra los asteroides más grandes con largos plazos de alerta.

Paul Miller, líder de división asociado de Design Physics Division en Lawrence Livermore, le dijo a CNN que la institución estaba “apoyando a la NASA al diseñar técnicas de desviación, incluyendo impactadores cinéticos o explosiones nucleares”.

Miller añadió: “No tenemos conocimiento de que Estados Unidos tenga interés en darles otro uso a los ICBM” y cuestionó su utilidad en la prevención de impactos de asteroides.

Los interceptos de desviación tienen que ocurrir con meses, años o décadas de anticipación, y los lugares de intercepción asociados por lo general están muy lejos de la Tierra, dijo.

Y considera que otros desarrollos serían más eficaces.

A medida que mejoran los estudios de detección de asteroides, dijo, “deben proporcionar décadas de advertencia. En ese caso, la capacidad para estar listos para el lanzamiento es innecesaria”.

La NASA no abordó la posibilidad de utilizar armas nucleares para destruir asteroides y no hizo comentarios sobre la viabilidad del proyecto ruso, pero está haciendo hincapié en su enfoque no nuclear.

Una forma en la que la NASA planea proteger a la Tierra de los asteroides es alejar a los asteroides del planeta. La agencia espacial está desarrollando una Misión de Redirección de Asteroides… la “primer misión robótica en visitar un gran asteroide cercano a la Tierra” y “en redirigirlo a una órbita estable alrededor de la luna”.

Esta misión tiene como principal propósito estudiar asteroides y se prevé que esté listo para su despliegue en la década del 2020.

Ben Reed, quien lidera el equipo de desarrollo de la Misión de Redirección, le dijo a CNN en junio que el explorador robótico podría utilizar sus propulsores para desviar a un asteroide de un curso de colisión contra la Tierra. O, alternativamente, dijo, el módulo de aterrizaje podría usar su propia fuerza de gravedad para hacer ligeros cambios en la trayectoria de un asteroide si se considera un peligro.

“Contamos con las tecnologías para mitigar cualquier amenaza potencial”, dijo Reed.

La NASA también anunció en enero que ha formalizado su programa para la detección y seguimiento de asteroides que podrían amenazar la Tierra. El nuevo programa se llama Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria. La NASA dijo que la oficina tendrá un papel destacado en la coordinación de una respuesta a los posibles impactos de asteroides.

En un comunicado de prensa en el que se anunciaba la oficina, la agencia dijo que sus “objetivos de defensa planetarios a largo plazo incluyen el desarrollo de la tecnología y las técnicas para desviar o reorientar los objetos que según se haya determinado se encuentran en un curso de impacto contra la Tierra”.

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