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SANTO DOMINGO. A juzgar por los temas que más preocupan a la población, el gobierno que resulte electo el próximo domingo tendrá el gran reto de resolver los problemas de inseguridad, corrupción y el desempleo, principalmente.

Las encuestas que se han publicado este año reflejan que una gran mayoría de dominicanos se siente cada vez más insegura, tanto por la criminalidad que la estiman mayor que antes, como por la falta de empleo, y por la corrupción.

En marzo pasado, la encuesta Greenberg Diario Libre, preguntó a la población por los temas que más le preocupaban, y el 39% respondió que era el desempleo, el 37% dijo que la corrupción y el 28% mencionó la delincuencia.

La encuesta también reflejó la percepción que tienen los dominicanos de que esos males se agravaban, pues el 85% dijo que la delincuencia estaba peor que el año anterior; y lo mismo opinó el 81% sobre la corrupción.

Las percepciones se mantienen, pues el 26 de abril pasado la firma encuestadora Gallup-Hoy publicó otro sondeo, según el cual, el 53% entendía que la delincuencia es el principal problema que tiene el país. Le siguen el desempleo con 45.8%, el costo de la vida con el 44.3%, los apagones con el 23.3%, la corrupción administrativa con el 13%.

El presidente Danilo Medina y candidato reeleccionista por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) sale favorecido en las encuestas con el 60% en la preferencia del electorado.

De mantenerse en el poder tras el 15 de mayo próximo, deberá cambiar sus estrategias para resolver las problemáticas citadas.

Sin embargo, para el politólogo y sociólogo José Antinoe Fiallo, las elecciones no traerán gobiernos distintos, y está seguro de que, gane quien gane, se mantendrá el esquema social actual, que define de injusto, discriminatorio y dictatorial.

“Creo que la sociedad dominicana, como su sistema social es injusto, que beneficia a una minoría y perjudica a la mayoría, el sistema político y su sistema electoral expresan esa condición social que responden a las injusticias sociales y la discriminación”.

Tampoco las nuevas figuras que puedan surgir a nivel congresual o municipal suponen un cambio, a decir de Fiallo, pues ve que en el país los sistemas de contrapeso no son más que una retórica para desviar la atención a los problemas fundamentales.

“En definitiva todos ellos responden a los intereses de las élites dominicanas que, en última instancia, resuelven en cuartos privados sus negociaciones y las llevan a esos escenario como el poder legislativo, judicial, tratando de componer una mayoría, para mantener el funcionamiento del sistema social que les beneficia”, dijo.

¿Dictadura?
Para el también politólogo José Carlos Nazario, es irresponsable que un candidato pueda hablar de dictadura actualmente, pues, para eso debe haber un sistema represivo al servicio de que ésta se mantenga en el poder. Considera que no se debe temer a la voluntad de las mayorías.

“Las elecciones eligen los congresistas que la gente quiere. Cuestiones como el balance, la fiscalización, la autonomía de las decisiones, que son condiciones necesarias en el proceso legislativo, deben ser determinadas por las fuerzas sociales expresadas más allá del voto. Es decir, es la ciudadanía la que se encargará de moldear (articulándose y moviéndose estratégicamente) la conducta de los servidores públicos”, plantea.

Liderazgo en juego
El politólogo José Carlos Nazario en las elecciones el domingo entra en juego el liderazgo interno del partido de gobierno, así como la hegemonía interna de la oposición.

“Estas elecciones tienen carácter plebiscitario en la validación interna del liderazgo de Medina sobre Leonel Fernández. En segundo lugar, definen la totalidad de los cargos electivos, lo cual no es poca cosa”, dice.

Resalta la presencia que tendrá la judicialización de la política, pues la sobrevivencia de algunos liderazgos dependerá del tiempo en los tribunales.

Nazario opina que las elecciones de este 15 abren una oportunidad a nivel social para los dominicanos, pues al no haber más proceso en cuatro años, el país deberá abocase a discutir y decidir grandes temas pendientes.

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