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El presidente Donald Trump ordenó el envío de rescatistas y maquinaria pesada a México para ayudar en las tareas de rescate y reconstrucción tras un segundo terremoto del martes pasado que ha dejado al menos 250 muertos y unos 1,900 heridos, informó este jueves la Casa Blanca.

Su ayuda, ofrecida al hablar ayer con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, contrasta con su tardía respuesta al primer terremoto –esperó una semana para llamarlo-  alegando problemas de telefonía celular en México.

En su llamada con Peña Nieto, Trump le extendió “sus condolencias por la pérdida de vidas y el daño causado” y le ofreció asistencia ante el segundo terremoto, que registró 7.1 en la escala Richter y ha sido el más mortífero en México desde el de 1985.

Trump también aprovechó la llamada para comprometerse a continuar la “coordinación estrecha” con México para la respuesta a los recientes terremotos y huracanes en la zona, según la Casa Blanca.

Llega la ayuda

Ahora, según un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato, Estados Unidos está “trabajando activamente” con las autoridades mexicanas en los esfuerzos de búsqueda y rescate de víctimas de entre los escombros.

Con ese fin, el Comando de Transporte de EEUU, “TRANSCOM”,  envió anoche un “robusto equipo de rescate” y equipos pesados desde el sur de California desde la base aérea March en Riverside a la Ciudad de México.

Por separado, un “Equipo de Asistencia para la Recuperación de Desastre” (DART), ya se encuentra sobre el terreno en la capital mexicana, evaluando la situación para luego “determinar las necesidades para más asistencia, según el funcionario.

“De ser necesario, el equipo entonces se coordinará con la Oficina de Asistencia de Desastres al Exterior” para someter una solicitud para recursos humanitarios del Departamento de Defensa,  que a su vez se realizará tras una serie de consultas con las autoridades mexicanas, explicó.

Críticas por su tardía respuesta

La tardía respuesta de Trump al primer terremoto, ocurrido doce días antes del que dejó cerca de un centenar de muertos en el sur de México, provocó fuertes críticas y hasta burlas en las redes sociales, porque nadie creyó que el mandatario de EEUU no contase con comunicaciones fiables.

Peña Nieto ha dicho que su prioridad es restablecer los servicios básicos, evaluar y contabilizar los daños, e iniciar las tareas de reconstrucción. La diáspora mexicana, y la comunidad latina en general, ha comenzado a movilizar sus recursos para enviar ayuda a los damnificados.

El gobierno de California, que mantiene estrechas relaciones con México, y donde vive un alto porcentaje de la diáspora mexicana, también elabora sus propios planes para el envío de rescatistas.

En Los Angeles, el inspector del Cuerpo de Bomberos, Joey Marron, dijo que un grupo de 67 especialistas en búsqueda y rescate en zonas urbanas de la entidad, denominado “USAR”, ya partió hacia México. El equipo incluye bomberos, paramédicos, un cirujano, un médico, rescatistas, e ingenieros.