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La leche materna supone la primera vacuna para los bebés ya que el calostro es la mejor protección contra las infecciones y enfermedades. Casi la mitad de las muertes de niños menores de cinco años son recién nacidos por lo que la lactancia en sus primeros días es esencial.

Según Francia Bégin, asesora de nutrición de UNICEF, más de 800.000 vidas se salvarían cada año si todos los bebés fueran alimentados sólo con leche materna durante sus seis primeros meses de vida. Además, si la lactancia no es inmediata, el bebé es más vulnerable: UNICEF indica que retrasar la lactancia 24 horas incrementa el riesgo de morir en el primer mes de vida en un 80%.

Un proceso natural e idéntico para todas las mujeres del planeta no se lleva a cabo de la misma manera en todos los países debido a la demografía, el nivel adquisitivo, las creencias y las diferentes costumbres sociales.

Desde UNICEF, defienden la posibilidad de proporcionar la lactancia en cualquier momento y lugar ya que amamantar a un niño es un proceso natural y necesario: se está cuidando al bebé y se aumentan las posibilidades de supervivencia en los primeros días de vida y se alarga la salud futura.

En el mundo, sólo el 43% de los bebés de menos de seis meses se alimentan exclusivamente de leche materna. La OMS recomienda seguir con la lactancia materna incluso hasta los dos años.

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