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El Equipo 6 de los Navy Seals de EEUU entró a la vivienda de 3 pisos de Osama Bin Laden en Abottaad, Pakistán. En el segundo piso, el hijo de Osama, Khalid, se agazapaba armado con una AK-47.

Los miembros del Navy Seals le susurraron en árabe “Khalid, ven aquí” y cuando el terrorista se asomó, le dispararon en la cara.

Luego subieron al tercer piso donde encontraron al líder de Al Qaeda con 3 de sus 5 esposas. Dos de ellas fueron inmovilizadas por los soldados con el temor de que vistieran chalecos explosivos.

Bin Laden se ocultó detrás de la que era la más joven de sus mujeres y el soldado Robert O’Neill apuntó a la cabeza del terrorista por encima del hombro derecho de la chica.

Disparó y vio cómo la cabeza de Osama Bin Laden se abrió. Su cuerpo inerte cayó al piso. Ahí, O’Neill volvió a dispararle en la cabeza.

Esta es la versión que Robert O’Neill publicó en su libro “The Operator: Firing the Shots that Killed Bin Laden” (El Operador: Los tiros que mataron a Bin Laden), reseñado por el New York Daily News.

Por su parte, Jack Murphy, exmilitar y politólogo, escribió en el portal Sofrep News que una de las razones por las que el cadáver de Bin Laden nunca fue mostrado, es el estado en que habría quedado.

Según Murphy, los soldados se turnaron para disparar repetidamente sobre el cuerpo del líder de Al Qaeda, con lo que habría recibido más de 100 impactos de bala, una acción innecesaria y excesiva.

Mostrar así el cuerpo de Osama Bin Laden habría desencadendo un escándalo internacional y varias investigaciones alrededor, de acuerdo con el politólogo.

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