Por fin. El Dow Jones ha llegado a 20.000 puntos. Después de semanas de estar a punto de alcanzarlo varias veces, el Dow hizo historia este miércoles al cruzar por primera vez ese nivel.

El hito histórico marca un impresionante aumento de 1.667 puntos desde la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de noviembre pasado.

El logro evidencia el optimismo de los inversionistas sobre las perspectivas de la economía estadounidense.

“El mercado de valores le ha dado este extraordinario voto de aprobación. Han vuelto los días felices”, dice Ed Yardeni, presidente de la firma Yardeni Research.

Wall Street está claramente apostando a que los planes de Trump de rebajar impuestos, gastar más en infraestructura y recortar regulaciones hagan que la economía de Estados Unidos crezca más rápido. Si eso sucede, sin perturbaciones en el comercio mundial, las ganancias de las empresas, que son el alma de las cotizaciones de las acciones, recibirían un impulso.

Pero el salto en las acciones también es un reflejo de la sólida economía que Trump heredó del expresidente Barack Obama. Estados Unidos tiene hoy un récord de creación de empleos durante 75 meses seguidos y la tasa de desempleo está en el nivel más bajo en 10 años.

El hito de los 20.000 puntos del Dow también muestra cuánto ha cambiado la economía estadounidense en los últimos ocho años. El índice se desmoronó a 6.440 puntos en marzo del 2009, cuando Wall Street temió un colapso completo del sistema financiero estadounidense.

El asombroso aumento de 13.500 puntos desde entonces ha sido impulsado por una recuperación económica consistente, aunque imperfecta, combinada con un programa de estímulos masivos del banco central estadounidense y de tasas de interés cercanas al 0%.

Aunque la recuperación de la economía de la Gran Recesión ha sido más lenta de lo que muchos esperaban, la tasa de desempleo está ahora en el nivel más bajo desde el 2007 y las ganancias empresariales se han trepado a máximos históricos.

“La economía ha avanzado mucho en ocho años. En general, es una economía más saludable y eso justifica un mayor mercado accionario que ocho años atrás”, dice David Kelly, jefe de estrategia global de JPMorgan Funds.

Pocos esperaban que el Dow se disparara de esa manera, especialmente luego de la victoria de Trump. De hecho, muchos temieron que si Trump le ganaba a Hillary Clinton lo que habría sería un desplome del mercado.

Sin embargo, tras la elección Wall Street emprendió una recuperación espectacular que llevó al Dow a niveles cercanos los 19.000 y 20.000 puntos.

Pero la carrera se enfrió en los últimos meses y Wall Street sufrió una especie de bloqueo psicológico en el camino que lo llevaba a los 20.000 puntos. El 6 de enero, el Dow llegó a estar increíblemente cerca, al llegar a 19.999,63 puntos antes de retroceder.

Los corredores en Wall Street se divirtieron con el hecho y algunos llegaron a jugar incluso con el nombre: Dow Almost (por casi, en inglés) 20.000.

Una razón para la pausa: los inversionistas quieren más detalles sobre los tiempos y la eficacia del plan de estímulos del nuevo gobierno.

“Escalamos esta cumbre. Vamos a disfrutar de esta vista por un tiempo y luego presionaremos el botón de pausa”, dice Joe Quinlan, jefe de estrategia de mercados de U.S. Trust.

Las acciones bancarias han estado entre las más ganadoras de la fiesta poselección en Wall Street. JPMorgan Chase y Morgan Stanley han subido más del 20%, y Goldman Sachs se disparó casi un 30%, mientras los inversionistas apuestan por mayores tasas de interés y por menores regulaciones en la era Trump.

Pero a Kelly, de JPMorgan Funds, le preocupa que “los mercados están valorando los positivos y no se están preocupando mucho por los negativos”, como una potencial guerra comercial o unos estímulos fiscales que recalienten la economía.

Quinlan está de acuerdo en que el comercio sigue siendo un grave riesgo, dada la retórica anticomercio de Trump durante la campaña.

Esta semana, pocos días después de posesionarse, Trump firmó un decreto para que Estados Unidos se salga de las negociaciones del Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) y planea comenzar rápidamente a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés).

“Necesitamos abrir las fronteras, abrir el comercio y abrir el flujo de capital. Si comenzamos a descender en este camino de la desglobalización, este mercado perderá su sustento eufórico muy rápidamente”, dice Quinlan.

Yardeni opina que todavía no se puede saber si el entusiasmo de Wall Street es exagerado.  “La conclusión sobre Trump es: lo amas o lo odias, pero no quieres apostar en contra de él”.

FUENTE