Pasó dos años atada a una cadena realizando trabajos forzados, tiene 22 años pero con una apariencia de 14

 

México “Zunduri” o “Ana”, como gusta que la llamen, recorre a lado de los investigadores de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) la casa ubicada en la colonia Lomas de Padierna, al sur de la ciudad,  donde fue esclavizada por una familia de siete personas, incluyendo dos menores de edad.

Mira a un lado y a otro, abajo y  arriba, donde pende el grillete al que amarraban la cadena para obligarla a planchar ropa para Tintorería “Express”, el negocio de las hermanas Leticia y Fani Molina, la pareja y las hijas de ésta última, José de Jesús Sánchez, Ivette Hernández y Jannet Molina.

“Ya no está el burro dónde yo planchaba”, dice mientras levanta las manos, desconcertada, en busca de pruebas.

Se da la vuelta y la filmación de las autoridades fija su foco en las heridas del cuello que le provocaron las quemaduras por la plancha y los azotes que le dieron por dos años sus “amos”. Ella era víctima de la esclavitud moderna: trabajaba forzada hasta 18 horas y apenas comía.

 

Tiene 22 años, pero parece físicamente de 14; internamente de 80, sostienen la PGJDF que la acompaña en el recorrido al lugar que fue su infierno aunque ahora ella lo muestra con frialdad de cirujano, buscando los cuerpos del mal: la cadena, los candados que la mantenían atada hasta que en un descuido escapó.

Ahora en libertad y con sus opresores detenidos pasa de largo por un montón de ropa tirada en el cuarto oscuro de cortinas azules y flores donde planchaba día y noche para cumplir a cabalidad con el lema de la compañía que se ubicaba en los bajos de la casa:“Para que luzcas como maniquí, planchamos por ti”.

 Pasa de largo por los muebles de caoba, los libros y las fotos de la familia que primero le dio trabajo y techo para después encadenarla por acusaciones de robo.

La PGJDF divulgó que a la joven la maltrataban hasta los niños hijos de Fani -de 17 y 12 años- que hoy se encuentran detenidos en el Tutelar de Menores por maltrato y secuestro.

“Yo sólo le daba zapes”, confesó el de 12.

Rosy Orozco, presidenta de la fundación Unidos contra la Trata, dijo ayer a la prensa que “Zunduri” necesita cirugía en el rostro. “No quiere ver así a su madre”, dijo sobre la familia de la que poco se sabe, salvo que ésta podría vivir en el norte del país.

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