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12 años y adictos  Menores en drogaEntre 2012 y 2013, en República Dominicana, se detectaron 156 menores en consumo de drogas. En la actualidad, solo 43 reciben asistencia en dos de las cuatro instituciones que funcionan para estos fines en el país. Son infantes marcados por la disfuncionalidad y la desestructura familiar, víctimas de allegados que los involucran en esta práctica y los llevan a cometer innumerables delitos. 
Matías, a los 12 años, hizo su primer consumo de marihuana. Una primera probada que lo llevó a sumergirse en un sueño profundo de casi tres horas y que al despertar lo condujo por más. Una rutina que lo involucró en atracos y homicidios hasta que cumplió su edad actual, 17 años.
Acudía donde jóvenes mayores de edad, que se encontraban en una cancha de baloncesto ubicada en su sector, Los Guaricanos, Municipio Santo Domingo Norte y que sin costo le facilitaban la sustancia. Con ellos y un amigo de 13 años, tomaba alcohol, cigarrillos, marihuana y posteriormente cocaína.
Sin embargo, esta dádiva no le duró mucho tiempo. Tres meses más tarde, se vio obligado a sustraer dinero a su abuela y junto a los mismos compañeros que en principio le suministraban la droga. Cometió robos y atracos para mantener el vicio.
Dominado por la droga, Matías, no conocía rostros, ni lugares, ni cuántos asaltos llegó a realizar, solo sabe que fueron muchos y que con ellos, segó la vida de varias personas, incluyendo padres y madres de familia, que interceptaba con un arma de fuego ilegal.
¿Cuántas personas perdieron la vida en esos atracos?
En complicidad con varios amigos como ocho, y tres yo solo. Once muertes, que ahora, le cuesta recordar.
-¿Qué edades tenían esas personas? 
Las víctimas (como se refiere a los asaltados) eran jóvenes, que debían tener como 20 y 30 años.
-¿Por qué les quitaban la vida? 
No eran decisiones mías, era la situación, porque ellos se le tiraban encima a uno. Creían que eran vainas de mentira, no pensaban que uno llegaba a esas alturas, y la situación obligaba a quitarle la vida.
Con 5 pies y 8 pulgadas de estatura, musculatura fuerte y piel morena, Matías cuenta que por los atracos ya tenía conflictos con la Justicia, por eso, solía salir a la calle no menos de las 8:00 de la noche, para atrapar a sus víctimas.
“Los policías muchas veces nos llegaron a dar carrera. Y nosotros nos llegamos a escapar varias veces, pero solo una vez me llegaron a apresar. Luego salí firmando. Yo tenía juicio, solo fuí una vez. Tenía 14 años”, confiesa el adolescente, quien para ese momento ya había participado en la muerte de unas dos personas por lo que de haberlo dejado apresado, de acuerdo a la Ley 136-03, le hubiera correspondido cumplir de uno a cinco años de prisión.
Hace cuatro meses y tras la muerte de un amigo baleado por las autoridades cuando se dirigía a comprar droga, Matías, decidió abandonar su adicción, ahora se encuentra en un centro de recuperación para menores.
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Los informes más recientes de la Procuraduría General de la República, indican que entre 2008 y 2011, la Fiscalía Penal Juvenil registró 14, 992 casos de menores que incurrieron en diferentes delitos en toda la geografía nacional. La incursión en la droga lideró la cantidad de los casos durante este período con un total de 3, 323, aumentando de 810 casos en el primer año a 887 en el último.
Por robo simple y agravado se reportó 5, 278 casos en el mismo período, por armas ilegales 768 y por homicidios 529, los cuales formaron parte de los 9, 725 homicidios ocurridos en estos cuatro años en el territorio nacional y para los cuales (6, 372) se utilizó un arma de fuego, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), publicado en su informe “República Dominicana en cifras, 2012”.
Aunque en este informe no especifica cuántos de estos asaltos, porte de arma ilegal y homicidios están ligados a los casos de droga, las historias de los adolescentes que entrevistamos, dan cuenta de que estos son los siguientes delitos más comunes en los que incurre un menor cuando entran en este mundo.
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Matías, gastaba hasta 2 mil pesos en consumo por día y cerca de 60 mil pesos mensuales.
Fumaba hasta tres cajetillas de cigarrillos al día. La marihuana, solo la usaba algunas veces, su mayor consumo era la cocaína. Una “raya” de esta última droga, le costaba entre 75 y 50 pesos, cantidad que le daba solo para una vez. Cuando conseguía más dinero en asaltos, pedía que le pesaran hasta dos y tres gramos más.
Datos basados en los pacientes que han sido ingresado en las instituciones que tenemos en el país para estos fines (Hogar Crea, Ascayd y la Fe, Niños del Camino y el Centro de Atención Integral a Niños, Niñas y Adolescentes), dan cuenta de que la marihuana y la cocaína son las sustancias que con mayor frecuencia utilizan los menores en droga en el territorio nacional.
Daños en la salud 
Conforme al especialista en psiquiatría de la Fundación Fénix y experto en uso, abuso y dependencias de sustancias psicoactivas, Rafael Johnson, la inmersión en la droga antes de los 18 a 20 años, tiempo en el que el cerebro termina de formarse, hace que el infante pierda áreas neurológicas importantes, que los lleva a adoptar comportamientos errados en su desarrollo social.
Es por ello, según este experto de la conducta humana, que la mayoría de estos menores, por lo general, incurren en el abandono escolar.
“Son menores que comienzan a perderse, porque además la gran mayoría, carecen de una madre y un padre que los guíe”, expresa el galeno.
De los siete adolescentes en consumo que entrevistamos en el centro para menores de Hogar Crea, solo dos manifestaron que crecieron junto a sus padres, uno con su madre y cuatro con sus abuelos.
En el caso de Matías, abandonó los estudios en quinto grado de Educación Básica y tras el divorcio de sus padres, y desde los 27 días de nacido, vivió con sus abuelos hasta que cumplió doce años. A partir de ahí, decidió irse a vivir con un amigo de trece, en una habitación donde pagaban 800 pesos.
En atención a estas vivencias, Johnson destaca, que la recuperación de estos niños en droga, aparte de trabajar su comportamiento y conducta, también implica crearles un futuro para cuando terminen el proceso. Un panorama que se vislumbra tímido debido a que desde el Estado es muy poco lo que se hace para combatir este tema de menores en droga.
Insuficiente ayuda del Estado 
Pese a que la problemática del consumo de la droga, comenzó a agravarse en el país desde 1992, no fue hasta finales de 2011 cuando el Estado creó el primer y único centro que existe actualmente para atender a menores que se involucran en esta práctica.

“En nueve meses que iniciamos la asistencia, nosotros hemos registrado 56 usuarios. En seguimiento tenemos 25, cinco hembras y 20 varones, los atendemos de manera ambulatoria, pero todavía hay muchas cosas que tenemos que fortalecer,  por ejemplo, aún estamos a la espera del presupuesto para crear una red nacional de atención en la cual podamos contar con la modalidad residencial para estos menores”, manifestó la directora del Centro de Atención Integral a Niños, Niñas y Adolescentes en Consumo de Sustancias Psicoactivas, Rosa Flores de Lorenzo.

Con 250 mil pesos mensuales que reciben del Ministerio de Salud Pública y el Consejo Nacional de Drogas, comparten el pago de nómina y el costo de la asistencia que brindan a los infantes. Un monto que asegura es insuficiente.
 Centros privados
Hasta 2012, cuando comenzó a funcionar el Centro de Atención Integral del Gobierno, los menores en consumo, habían estado protegidos por entidades privadas a las cuales el Estado solo destinaba algunos aportes.
“El Gobierno nos da una suma equivalente a tres y pico de millones de pesos mensuales. Estamos hablando de 37 millones de pesos al año para los 43 hogares que tenemos. Ese dinero, lo aplicamos en el pago de la nómina, la seguridad social, el fondo de pensiones, y unos mil doscientos, mil trescientos millones lo distribuimos en los hogares en función de sus necesidades”, explicó Leopoldo Díaz, presidente de Hogar Crea Dominicano.

De esta cantidad, solo entre 25 a 30 mil pesos mensuales la destinan al hogar de menores que tienen en Santiago, para asistir a 29 residentes con edades entre doce y 17 años que tienen registrado y de los cuales once ingresaron por consumo. Para completar los gastos que tienen mensuales, manifiesta que deben buscar ayuda de instituciones privadas y de las comunidades, pues solo por el alquiler del hogar pagan once mil pesos.

“En Hogar Crea también tenemos diez niñas residentes, tres por conducta y siete por consumo de marihuana y cocaína, son niñas de 14 a 18 años, que están juntas con las adultas, porque no tenemos presupuesto para hacerles un hogar solo para ellas”, explicó Díaz.
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Un aspecto preocupante, es que los jóvenes que se encuentran en los centros para estos fines en el país, muchas veces no reciben asistencia adecuada debido a lo costoso que resulta el tratamiento.

Nosotros le damos terapia ocupacional, que consiste en realizar las tareas del hogar, los mandamos a la escuela y a veces, les visita un psicólogo, que tenemos para los centros que tenemos en Santiago, pero no es suficiente y por eso hemos solicitado a Salud Pública que nos asigne médicos y psicólogos pero nunca nos han dado respuesta”, expresó Leopoldo Díaz.

En Ascayd y la Fe, los familiares por lo general son los que deben costear parte de los exámenes físicos, las terapias psicológicas y las evaluaciones del psiquiatra, que le hacen a los menores.
“Lo mínimo que debe durar la recuperación de un menor es de seis meses a un año, para esto nosotros pedimos un aporte a la familia, porque la recuperación de un menor en consumo cuesta unos ocho mil pesos semanales y nosotros no tenemos presupuesto para eso”, precisó la pastora Jatna Vanderlinder, directora de Ascayd y la Fe, quien además destacó que por los escasos recursos, han estado amenazados con cerrar.
En adición a los tratamientos mencionados para la recuperación del menor, el doctor Rafael Johnson, y Mercedes Ivelisse Germán, encargada de la Dirección de Tratamiento y Rehabilitación del Consejo Nacional de Drogas, recomiendan hacer evaluaciones psicofarmacológicas, estudio de imágenes, espectroscopias con la finalidad de ver cómo está el cerebro del menor.
 “Un tratamiento correcto primero tiene que ser integral, donde se tiene que trabajar primero la familia, el entorno, la escuela, la comunidad y por supuesto el individuo, a quien se debe evaluar el tipo de sustancia que está usando para luego aplicar los medicamentos adecuados”, destacó Germán.
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Escasas estadísticas 
En República Dominicana, son muy pocos los estudios que se han realizado sobre la problemática de menores en droga, lo que hace que existan escasas estadísticas en el país sobre el tema.
En el caso específico del consumo, de acuerdo al Consejo Nacional de Drogas, la última investigación corresponde a una encuesta realizada por ellos en el 2010, situación que dificulta saber cuántos niños y adolescentes se encuentran consumiendo a la fecha.
“Por falta de presupuesto, nosotros muchas veces tenemos que esperar financiamiento de organismos internacionales para que puedan ser realizadas y sumarlo a los que aporta el Estado para estos fines”, subrayó Germán.
La falta de presupuesto para atender correctamente los menores en consumo, ocurre a pesar de que en 2003 se dejó establecido a través de la Ley 136-03, Código que protege al menor, específicamente en su artículo 33, que desde el Estado, se deben garantizar políticas y programas de prevención contra el uso ilícito de sustancias alcohólicas, estupefacientes y sicotrópicas. Y asegurar programas permanentes de atención especial para la recuperación de niños, niñas y adolescentes dependientes y consumidores de estas sustancias.
En 2010, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cifró en hasta 253 mil las muertes anuales causadas por el consumo de drogas en el mundo, con los derivados del opio como los más letales, y advierte sobre un incremento del uso de narcóticos en América Latina, África y Asia.
América del Norte y Oceanía eran las regiones del mundo más afectadas, pues al menos una de cada 20 muertes de personas entre 15 y 64 años, en esas zonas, son a causa del consumo de drogas.
Y a pesar de que en 2012 y 2013, las estadísticas del Instituto Nacional de Patología Forense (INACIF), no reflejan registros de fallecimientos de menores por sobredosis de sustancias controladas, no cabe duda de que la vida de los infantes caribeños consumidores está en riesgo, pues es evidente que este mal social se encuentra presente en todo el territorio dominicano.
(fuente el diario libre)