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Las diferentes etapas del desarrollo de los niños traen aprendizajes que son muy notables en los primeros años de vida; sin embargo, cada niño posee un ritmo propio y natural para asimilar e incorporarlos. Por éste motivo, lo ideal es tomar la siguiente información a nivel orientativo.

Los bebés de 0 a 6 meses

En ésta primera fase es cuando los pequeños tienen que adaptarse a su nuevo entorno, hace poco que ha salido del vientre y su vida “independiente” les espera. Es necesario ser paciente e ir aprendiendo con ellos los códigos con los que se comunican, ya que al no hablar lo harán por medio del llanto y es entonces cuando sabremos que algo les sucede o necesitan.

Los bebés de 6 a 18 meses

En éste periodo los cambios son importantes, el niño adquiere más independencia aún porque comienza a gatear, más tarde a caminar, balbucea. Poco a poco imitan para hablar, incorporan los alimentos líquidos y sólidos; con lo cual aprende nuevas cosas y se despierta en él un rasgo de curiosidad que antes no tenía.

Desea tocar y agarrar todo lo que ve a su alcance, pero a la vez siempre tiene su mirada pendiente en su madre o cuidadora ya que saber que están ahí, le aporta seguridad.

De algún modo a pesar de ser tan pequeño, comenzará a mostrar su carácter y tendrá sus primeros berrinches, es completamente normal y para calmarlo uno de los mejores remedios suele ser el distraerlo con otra cosa, cambiarlo de ambiente o proporcionarle un juguete.

De igual forma, no faltaran derrames a la hora de comer, e incluso alguna que otra vez puede que lance la cuchara o empuje tu mano bruscamente, mientras le estas dando los alimentos.

Puede que grite y también que se niegue a comer, no le exijas aunque vigila que se alimente bien, de lo contrario consulta a su pediatra.

En ésta etapa es necesario demostrarles amor y comprensión sin ningún tipo de críticas o castigos, son muy pequeños, solo exploran, prueban y experimentan.

Los niños de 18 meses a 3 años

Comienzan a relacionarse con otros niños ya tener consciencia del tiempo pasado, presente y futuro. También en una fase en la que desean escoger sus juguetes, la ropa y de algún modo comienzan a probar los límites de sus padres, probando hasta dónde pueden obtener lo que desean de ellos. Una razón más para que posibles rabietas y llantos mezclados con caprichos sean un tanto habituales en ésta etapa.

Una vez más las claves son la paciencia, el amor y ahora se suma la comunicación ya que son capaces de entender lo que decimos.

Etapa de 3 a 6 años

Muchos niños comienzan su periodo de escolarización infantil a los 3 años y es entonces donde las relaciones con otros niños se acentúan, aunque puede resultar difícil en un principio, luego se sienten más libres debido a la separación que sufren del entorno habitual. Desarrollan la imaginación y su identidad. El sentido de individualidad se ve incrementado y por lo mismo el de pertenencia, tanto de sus cosas como el de su espacio físico.

También comienzan a comprender que todo lo que hacen tiene un efecto y comienzan a formular múltiples preguntas. Una de las más comunes es ¿por qué?, puede que te pregunte lo mismo varias veces; respóndele siempre, buscan reafirmar su conocimiento.

Déjale hacer cosas por sí mismo para que aprenda a ser independiente, por ejemplo que se vista solo, se cepille los dientes, se peine…

Siempre alaba su buen comportamiento, prémialo para reforzarlo en vez de centrarte en el castigo.

Etapa de 6 a 12 años

Aquí es necesario establecer límites claros, muchos niños tienen dificultad para asumir reglas familiares y se niegan a cumplirlas; su vínculo con amigos y compañeros de escuela y actividades se vuelve más fuerte e importante. No te extrañe si de un momento para otro comienza a cuestionarte cosas o actitudes que antes no le importaban.

Es importante ayudarle a que asuma sus responsabilidades, a que tenga claro que en algunas cosas se puede ser flexible pero en otras habrá que seguir las reglas establecidas, y que sin importar lo que haga no dejarás de quererlo.

También es necesario apoyarlo en sus intereses y enseñarle a afrontar las dificultades que se presenten.

De aquí a la adultez

La adolescencia

Es la última etapa antes de llegar a la edad adulta y está llena de nuevas reacciones, necesidades, intereses, amistades y cambios. Ante todo es fundamental hacerles ver que se los ama tal y como son y fomentar la comunicación, la confianza y el entendimiento mutuo.

En el desarrollo de los niños no hay etapas más difíciles que otras; todas son distintas e igual de importantes, lo que nunca puede o debe faltar es el apoyo y amor incondicional de los padres porque son sus principales referentes.

Fuente: Imujer