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El masaje con piedras calientes permite asociar el efecto de una mini sauna con un masaje con aceites esenciales que drena, relaja, desintoxica y distiende los músculos. Los beneficios de este masaje tienen una incidencia tanto física como mental.

Entre sus propiedades encontramos la disminución de la tensión situada a lo largo de la columna vertebral, mejora de la circulación sanguínea, desintoxicación del organismo, suavidad de la piel, reducción del estrés, mejora de la sensación de bienestar, relajación mental profunda, alivio del dolor de cabeza, etc.

Historia de los masajes con piedras calientes

El masaje con piedras calientes se remonta a tiempos muy antiguos en la historia: los indígenas americanos se servían de las piedras calientes en sus ceremonias, y utilizaban también piedras frías para ralentizar las hemorragias tras el parto. En China, el uso de piedras servía para aliviar el dolor después de un esfuerzo, disminuir la tensión y atenuar el dolor. En la medicina oriental, las piedras se emplean en paralelo con los canales meridianos para favorecer una mejor circulación de la energía alrededor del cuerpo.

El masaje con piedras calientes consiste en colocar sobre todo el cuerpo unas piedras balsámicas procedentes de los volcanes, calentadas a 50 grados. Estas piedras tienen la particularidad de conservar durante más tiempo el calor a temperatura constante. La sensación de estas piedras sobre el cuerpo es tan agradable como las manos de un terapeuta durante un masaje.

¿Por qué hacerse un masaje con piedras calientes?

1. La relajación muscular

El calor de las piedras calientes ayuda a los músculos a distenderse, permitiendo al terapeuta alcanzar más eficazmente tus tejidos. Este calor penetrante de las piedras permite un calentamiento muscular que favorece la disolución de las tensiones, así como la reducción de los dolores. El masaje lento a lo largo de los músculos contribuye a una relajación total y la energía de la piedra aporta una gran sensación de bienestar.

2. Mejora de la circulación sanguínea

El segundo de los beneficios del masaje con piedras calientes es que favorece la buena circulación de la sangre. A comienzos de la sesión, el terapeuta dispone las piedras calientes sobre unos puntos precisos del cuerpo. El calor de las piedras penetra profundamente en los tejidos, los vasos sanguíneos se distienden y se dilatan, lo que tiene por resultado una mejora de la circulación sanguínea. La mala circulación favorece el cansancio, tensa los músculos y acumula ácido láctico. Una mejor circulación aporta más oxígeno a los músculos, lo que ayuda a calmar diferentes tipos de dolencias.

3. Beneficios mentales del masaje con piedras calientes

El masaje con piedras calientes es relajante y descontracturante, pero también equilibra y es energético sobre todo el organismo. Además, estas piedras tienen la virtud de liberar las ondas negativas, mientras que el masaje complementario actúa sobre todo el estado mental, liberando y equilibrando los chakras, especialmente práctico en temporadas de estrés y ansiedad. Los pensamientos negativos se van para dejar sitio a la tranquilidad, la serenidad y el bienestar.

Fuente: Imujer