Loading...

image

 

Durante el embarazo, suelen aparecen estrías en el cuerpo, especialmente en los senos, el vientre, las nalgas y los muslos. Raras son las mujeres que no las sufren; sin embargo, se puede prevenir su aparición.

La piel está compuesta de fibras de colágenos y de fibras elásticas; y gracias a estas la piel resiste a los estiramientos. Por esta razón, se podría pensar que para evitar las estrías, hay que mejorar estos dos mecanismos. ¿Cómo hacerlo?

Una piel menos flexibles y demasiado estirada

Cuando se está embarazada, el cuerpo sufre por culpa del aumento de peso, lo que conlleva una distensión rápida, casi brutal, de la piel. Las fibras se rompen y hacen que la dermis sea menos extensible. Aparecen por consiguiente estrías: son fáciles de reconocer, puesto que son rosadas y ligeramente hinchadas al principio, para luego volverse blancas.

El estiramiento tan brutal de la piel no es la única causa de la aparición de estrías. Una hormona también es responsable: el cortisol. Fabricada en gran cantidad durante el embarazo, disminuye la formación de colágeno y hace que la piel sea menos flexible.

Prevenir la aparición de estrías

No existen soluciones milagro para evitar estas marcas de la piel, pero sí que existen una serie de gestos sencillos que pueden facilitar su aparición.

Limitar el aumento de peso

Cuando se está embarazada es normal aumentar de peso. Pero es preferible mantenerse en unas proporciones razonables. Igualmente, comer equilibrado para evitar el picoteo entre horas es fundamental. De esta forma se limita el riesgo de un estiramiento demasiado importante de la piel.

Exfoliación e hidratación

Una vez a la semana, se debe tomar el tiempo necesario para realizar una exfoliación suave debajo de la ducha. De esta forma, la piel se desprende de impurezas y favorece la penetración de una crema hidratante.

La hidratación cotidiana mejora el tono de la piel y disminuye los riesgos de aparición de estrías. Tras una ducha, conviene aplicar una crema o una leche hidratante corporal.

El masaje

Aplicar a diario una crema antiestrías sobre las zonas sensibles y masajear suavemente con movimientos circulares durante cinco minutos es lo más recomendable.

De esta forma se favorece la microcirculación local y se ayuda a la piel a que se estire suavemente. También se pueden efectuar masajes a partir del cuarto mes de embarazo y continuar con ellos hasta que el bebé cumpla los cuatro meses de vida.

Fuente: Imujer