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Al tiempo que se confirmaba este martes la muerte de la cooperante Kayla Mueller (26), secuestrada por el Estado Islámico (ISIS), en 2013, su familia divulgó una carta que la joven les escribió mientras se encontraba en cautiverio.

Uno de los prisioneros que estaba con la muchacha y que fue liberado le entregó el documento a los parientes, según destaca la chica en la carta.

De la misiva, escrita en verano pasado, llama la atención que Kayla no expresa comentarios negativos contra sus captores. La estadounidense, que laboraba con la organización Médicos Sin Fronteras (MSF),  indica que  se encuentra a salvo y saludable y que estaba siendo tratada con respeto y amabilidad.

Mueller, sin embargo, manifiesta lo mal que se siente por el sufrimiento que la situación le ha provocado a sus allegados. Señala que su vínculo con Dios se ha reforzado a raíz del secuestro.

Desde el pasado viernes, las agencias de inteligencia estadounidenses trataban de corroborar la información de yihadistas que aseguraban que la joven había muerto en los bombardeos lanzados en Siria, el pasado 6 de febrero, por las Fuerzas Aéreas de Jordania. Esto como represalia al anuncio del asesinato del piloto jordano Muaz Kasasbeh, la semana pasada, a quien los extremistas quemaron vivo.

La noticia fue confirmada por la Casa Blanca y la familia de la Kayla en sendos comunicados divulgados esta mañana.

Poco después, el presidente estadounidense, Barack Obama, llamó a los padres de la joven, Carl y Marsha Mueller, para “ofrecerles sus condolencias y oraciones” y agradecerles el “compromiso” de su hija por “ayudar a los que más lo necesitaban”.

Kayla fue secuestrada en la ciudad de Alepo, Siria, el 4 de agosto de 2013, cuando salía de sus labores con MSF. En medio del revuelo por la confirmación de su muerte, reportes de la cadena ABC sostienen que Mueller era esposa de un militante de la organización. Un oficial de contraterrorismo, citado por la televisora y cuya identidad no fue revelada, indicó que la estadounidense se mantenía en un “matrimonio forzado”.

Esta es la cuarta muerte de un estadounidense a manos de ISIS, después de los decesos de los periodistas James Foley y Steven Sotloff y del trabajador humanitario Peter Kassig, en 2014.

La carta

Hola a todos, si reciben esta carta significa que todavía estoy detenida, pero mis compañeros de celda (desde el 2 de noviembre de 2014) han sido liberados. Les pedí que se contactaran con ustedes y les enviaran esta carta. Es difícil saber qué decir.

Por favor, sepan que estoy en un lugar seguro, no he sido lastimada y tengo buena salud (de hecho engordé); me han tratado con un gran respeto y amabilidad. Quería escribirles una buena carta (no sabía si mis colegas saldrían en los próximos días o en los próximos meses, por lo que podría tener menos tiempo), pero sólo podía escribir a  un párrafo a la vez. Sólo pensar en ustedes me hace derramar lágrimas.

Si tuviera que decir que sufrí durante toda esta experiencia, fue sólo cuando me ponía a pensar en lo mucho que ustedes sufrieron por mí. Nunca les pediré que me perdonen porque no merezco ser perdonada.

Recuerdo que mamá siempre me decía que, al final de todo, al único que se tiene es a Dios. En mi experiencia, he arribado a un lugar en el que, en todo sentido, me he rendido frente a nuestro Creador porque literalmente no hay nada más. Gracias a Dios y a tus plegarias, me he sentido acunada mientras iba en caída libre. Me han mostrado la oscuridad y he aprendido que incluso en prisión uno puede ser libre. Estoy agradecida.

He entendido que el bien existe en cada situación, a veces sólo tenemos que buscarlo. Rezo todos los días para que se hayan sentido más cerca de Dios y también se hayan rendido frente a él y hayan creado un lazo de amor y apoyo entre ustedes.

Los extraño como si hiciera una década que estamos separados. He tenido muchas largas horas para pensar, para pensar en todas las cosas que haré con Lex, nuestro primer campamento familiar, nuestra primera reunión en el aeropuerto. He tenido muchas horas para pensar cómo sólo en sus ausencias finalmente, a los 25 años, he logrado entender sus lugares en mi vida.

El regalo que cada uno de ustedes representa, la persona que podría y no podría ser si ustedes no hubieran sido parte de mi vida, mi familia, mi apoyo. NO QUIERO que las negociaciones para mi liberación sean un deber. Si hay otra opción la tomaré, incluso si significa más tiempo. Esto nunca debería haberse convertido en una carga.

Les he pedido a estas mujeres que les den apoyo, por favor escuchen sus consejos. Si aún no lo han hecho, [REDACTADO] puede contactarse con [REDACTADO], quien puede tener cierto nivel de experiencia con esta gente.

Nadie se hubiese imaginado que esto podría llevar tanto tiempo, pero también sé que estoy peleando en la forma que puedo, y tengo mucha fuerza dentro de mí. No voy a colapsar y no me rendiré, sin importar cuánto tiempo lleve.Hace unos meses, escribí una canción que dice: “La parte de mí que más duele también es la parte que me saca de la cama, sin tu esperanza no tendría nada”, o sea, pensar en el dolor es la fuente de mi fuerza; simultáneamente, la esperanza de reunirme con ustedes es la fuente de mi fuerza.

“Por favor sean pacientes, denle su dolor a Dios. Sé que ustedes quieren que me mantenga fuerte. Eso es lo que estoy haciendo. No teman por mí. Continúen rezando como yo y con la voluntad de Dios estaremos juntos de nuevo.

Con todo mi ser,

Kayla

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