Los frutos secos están más de moda que nunca. En los últimos años su consumo ha aumentado exponencialmente y esto se debe principalmente a sus extraordinario poder nutricional y medicinal, es por ello que son un grupo alimenticio de gran importancia en toda dieta equilibrada. 

Entre sus grandes bondades se encuentra su extraordinario aporte en proteínas de origen vegetal, se destacan por un gran aporte vitamínico y una riqueza mineral en importantes nutrientes como el magnesio, fósforo, hierro, potasio, calcio, zinc y selenio, mismos que actúan como poderosos antioxidantes. Resultan una maravillosa fuente de grasas saludables y fibra, dos aspectos que les confieren propiedades terapéuticas. 

Las nueces (Juglans regia) y las almendras (Prunus dulcis) son dos de los frutos secos más populares y consumidos que existen. Ambos suelen ser un gran aliado culinario, su versatilidad es inmensa y forman parte de todo tipo de platillos. Son un buen ingrediente para licuados, smoothies, sopas, cremas, ensaladas, salsas, panadería y postre. Sin embargo es bastante común que surja la duda sobre cuál variante es mejor tomando en cuenta los aspectos de cada una en cuestiones de composición, valor nutricional y beneficios medicinales. 

¿Cuál variante es mejor?

Es importante iniciar mencionando que las dos variantes se relacionan con perfiles nutricionales bastante similares. Existen algunas ligeras variaciones en su contenido en grasa, carbohidratos y proteínas, a la vez está comprobado que las almendras contienen más minerales. 

Lo que es un hecho es que las nueces toman la delantera cuando se trata de su aporte en ácidos grasos omega 3, de manera especial se destacan por su grandioso contenido en ácido linoléico. Se trata de un nutriente esencial que el organismo debe obtener de los alimentos, ya que el cuerpo no es capaz de producirlos. Son un compuesto que se asocia con grandes cualidades medicinales, entre las principales se encuentran sus beneficios para reducir significativamente la inflamación crónicamejoran la salud cardiovascular y protegen el funcionamiento cerebral. 

Ambos frutos secos aportan niveles muy similares de calcio y potasio, minerales que resultan de gran ayuda para mitigar los efectos del excesivo consumo de sodio y es por ello que ayudan a controlar la presión arterial alta. 

Para bajar de peso:

En los últimos años el consumo de frutos secos ha sido altamente recomendado como un buen alimento para estimular la pérdida de peso. Si te preguntas cuál variante resulta un mejor complemento para el peso corporal debes de saber que las almendras tienen un efecto que se asocia con la pérdida de grasa visceral y por lo tanto disminuyen el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2. Se cree que el alto contenido en proteínas, minerales y fibra de las almendras, brinda saciedad y ayuda a combatir el hambre. Las almendras se relacionan con una absorción incompleta de la energía y como tal el cuerpo no es capaz de absorber el total de sus calorías. 

Para la salud del corazón:

La buena noticia es que ambas variantes son un buen aliado para la salud cardiovascular y cada una aporta diferentes cualidades. Las nueces se destacan por su alto contenido en ácido linoléico, polifenoles y fitoesteroles, dos sustancias que se relacionan con sus beneficios para disminuir los altos niveles de colesterol en la sangre. Otra vez el ácido linoléico se hace notar se encuentra presente tanto en almendras como nueces y se destaca por su efecto vasodilatador que ayuda a expandir los vasos sanguíneos y resulta de gran ayuda para regular la presión arterial alta. A la vez las almendras son ricas en antioxidantes, vitamina E, flavonoides y ácidos grasos insaturados que ayudan a reducir los altos niveles de triglicéridos y colesterol en la sangre. 

Para el funcionamiento cerebral:

Parece ser que las nueces son la mejor opción cuando se trata de potenciar y estimular el funcionamiento cerebral, contienen un gran aporte en ácido linoléico y agentes antioxidantes que le confieren grandes beneficios antiinflamatorios, que reducen el daño cerebral causado por el estrés oxidativo. Existen estudios que avalan los beneficios que aporta el consumo de nueces en el funcionamiento cognitivo, en particular en la memoria, el aprendizaje y la concentración. 

Para el control del azúcar:

Controlar los niveles de glucosa en la sangre es importante en cualquier persona, aunque en la población diabética es fundamental para vivir saludablemente. En este ámbito las almendras se llevan la corona, esto se debe a su contenido en grasas, proteínas y fibra, que se relacionan con propiedades para reducir el índice glucémico de las comidas, disminuir la velocidad de vaciado del estómago y por ende equilibran el azúcar en la sangre. También interviene de manera positiva su contenido en flavonoides que tienen la capacidad de inhibir la amilasa, una enzima que aumenta la conversión de almidones en azúcar. 

Como puedes las nueces y las almendras son un tesoro de gran potencial terapéutico y tienen la ventaja de brindar diferentes bondades curativas según los padecimientos a tratar. Lo cierto es que ambas son un extraordinario complemento en cualquier alimentación equilibrada, saludable y limpia. 

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