Miles de policías dieron el domingo el último adiós al agente Weinjian Liu (32), asesinado junto a su compañero de patrulla Rafael Ramos el 20 de diciembre. La ceremonia estuvo marcada por las lágrimas derramadas por el padre y la viuda del fallecido y por los cientos de policías que volvieron a dar la espalda al alcalde Bill de Blasio.

Pese a la petición del Comisionado de Policía Bill Bratton para que los oficiales respetaran la ceremonia y al alcalde, decenas desobedecieron y volvieron a darle la espalda al ejecutivo municipal.

Mientras De Blasio daba su panegírico a la vida y servicio del oficial Liu, cientos de uniformados fuera de la Funeraria Aievoli, en Brooklyn, dieron la espalda a la pantalla gigante que proyectaba la imagen del Alcalde durante su intervención, y en la que precisamente hacía un llamado a recuperar el espíritu de conciliación que, según dijo, caracteriza a la Nueva York.

“Han habido momentos en los que esa armonía ha sido puesta en peligro como ha sucedido en las últimas semanas”, dijo De Blasio. “Recuperemos esa tradición neoyorquina de mutuo entendimiento y armonía”.

“Todos en nuestra ciudad estamos con el corazón roto, todos en esta ciudad sentimos el dolor  y todos en esta ciudad queremos apoyar a la familia Liu y a la familia Ramos”, agregó el Alcalde.

La ceremonia que empezó a las 11 a.m. y que se prolongó por casi tres horas también contó con la intervención del director del FBI, James Comey y del Comisionado Bratton, pero la parte más conmovedora estuvo a cargo de los miembros de la familia del oficial fallecido, especialmente durante las palabras de su padre y su esposa.

Comey señaló que hubo 115 policías asesinados el año pasado en el país y dijo que se trataba de un “incremento impresionate” y agregó que, “estos son días difíciles en los que tratamos de encontrarle sentido a la tragedia”, dijo.

Por su parte, Bratton dijo que estaba orgulloso de todos sus oficiales porque al igual que Liu creen cada día se exponen para lograr la seguridad pública. “Liu creyó en la posibilidad de hacer del mundo un lugar más seguro. Es lo que hacemos los policías aunque nos expongamos a peligros”, dijo.

Cuando le tocó el turno al padre del oficial, Wei Tang Liu, una ola de pesadumbre cayó sobre los asistentes. A pesar de que el hombre habló en chino se podía escuchar el quebranto de su voz. Cuando terminó un traductor pronunció el discurso en inglés en el que decía que era “el día más triste de mi vida. No tengo palabras para expresar mi dolor. Mi único hijo se ha ido”.

“Eras el mejor hijo, el mejor marido, nuestro policía favorito y nuestro mejor amigo. Estamos muy orgullosos de ti. Te vamos a querer siempre”, dijo.

La última persona en hablar fue la viuda, Pei Xia Chen, quien había contraído nupcias con Liu hace apenas dos meses. Entre lágrimas dijo que Liu era “su alma gemela”. También dijo que durante sus conversaciones hablaban sobre su pasión por el trabajo y como el oficial era objetivo en la aplicación de la ley “y la aplicaba con respeto”, dijo.

Al finalizar la ceremonia tradicional los monjes budistas realizaron su ceremonia que tomó más de media hora y que no fue transmitida por las pantallas para los oficiales, la prensa y el público fuera de la funeraria. Como a la 1:00 p.m. el féretro de Liu fue trasladado al coche funerario a hombros de ocho agentes para dirigirse a su última morada en el cementerio de Cypress Hill.

A diferencia de la ceremonia del oficial Ramos a esta no asistió el vicepresidente Joe Biden, y tampoco asistió el gobernador Andrew Cuomo quien sobrelleva su propia pérdida tras la muerte de su padre, Mario Cuomo, ocurrida el día de Año Nuevo.

Continúa la protesta

Aunque el número de oficiales que ignoraron la petición de Bratton fue mucho menor a los que lo hicieron durante el funeral del oficial Ramos, quedó claro que todavía está lejos la posibilidad de que el alcalde haga paces con los sindicatos de oficiales que lo acusan de haber promovido sentimientos contra la Policía en la ciudad.

Solicitudes de comentarios sobre la actitud de los oficiales requeridas al Sindicato de Patrulleros no fueron respondidas al cierre de esta edición.

Los oficiales Liu y Ramos fueron asesinados por Ismaaiyl Brinsley el pasado 20 de diciembre mientras estaban sentados dentro de su patrulla. Las autoridades dijeron que el pistolero estaba emocionalmente perturbado y que había publicado en las redes sociales su amenaza de “ponerle alas a los credos”.

Cuando De Blasio llegó al hospital Woodhull para encontrarse con los familiares de los oficiales asesinados, los uniformados le dieron la espalda. La semana pasada, cuando el ejecutivo municipal dio su panegírico en el funeral del oficial Ramos miles le dieron la espalda y días más tarde fue abucheado durante la graduación de oficiales en el Madison Square Garden.

El presidente del Sindicato de Patrulleros, Pat Lynch, dijo después del asesinato que el Alcalde tenía “sangre en sus manos” porque había fallado en controlar a los manifestantes que protagonizaron sendas protestas contra la brutalidad policiaca.

La alcaldía tampoco quiso hablar del nuevo desaire al alcalde y por medio del vocero Phil Walzack se limitó a decir que “Hoy honramos el legado de los detectives Liu y Ramos y recordamos su dedicación para servir a la gente de la Ciudad de Nueva York. Nuestra ciudad y su administración estan enfocadas en hacer todo lo posible para apoyar el duelo de las familias de nuestros héroes caídos”.Con información de EFE.

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