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El dolor y la sensibilidad dental son problemas muy comunes, pero no por ello debemos aguantar la molestia. Existen diferentes plantas o especias con propiedades analgésicas o antiinflamatorias que permiten calmar el dolor y la sensibilidad dental. Veamos cuáles son.

1. El clavo y la menta piperita

Además de sus propiedades antibacterianas, el aceite esencial de clavo permite aletargar el dolor relacionado con la sensibilidad dental gracias al eugenol, una sustancia anestésico. Se aplican varias gotas en los lugares más dolorosos: se sienten unos pequeños pinchazos ante de que el dolor desaparezca.

Si no se dispone de aceite esencial de clavo, basta con usar algunos clavos enteros. Se mastican y la saliva permite que se libere el eugenol. El efecto anestésico perdura unos 30 minutos.

Además de ofrecer un buen aliento, una infusión de menta piperita permite calmar el dolor. Se dejan reposar algunas hojas secas en agua hirviendo. Una vez que la preparación se ha enfriado, se hacen gárgaras en diferentes momentos del día.

2. Jengibre y cayena, una mezcla antiinflamatoria

Reconocidas por sus propiedades antiinflamatorias, el jengibre y la cayena una vez mezclados son eficaces para combatir los dientes sensibles. Tres de los compuestos del jengibre han demostrado tener efectos beneficiosos sobre la reducción de la inflamación, ya que actúan sobre un neurotransmisor que provoca el dolor, además de actuar como analgésico. Por otro lado, la cayena engaña al organismo, evitando que se sienta dolor.

Para aliviar la hipersensibilidad dental, se debe empapar un tampón en una pasta preparada a base de polvo de jengibre, pimienta de cayena y un poco de agua. Luego, se coloca sobre los dientes y se deja actuar.

3. Adoptar un cepillo de dientes suave

Como se pretende conservar la capa protectora de los dientes para que sea realmente eficaz contra la hipersensibilidad, es evidente que no se debe cepillar con demasiado vigor, como si se limpiara una cacerola manchada de hollín.

Por esto se recomienda utilizar un cepillo de dientes con cerdas de seda suaves, de forma que se higienice la boca sin dañar los dientes ni las encías.

4. Ingerir menos alimentos y bebidas ácidas

Modificando el régimen alimenticio, sobre todo en cuanto se refiere a alimentos ácidos, se evita alargar el martirio que supone sentarse a la mesa. Los alimentos y bebidas ácidas pueden contribuir a la erosión y a la sensibilidad de los dientes. En la lista de estos alimentos y bebidas se encuentran las sodas, los jugos de cítricos y el vino.

Siguiendo estos sencillos consejos, es posible reducir de manera eficaz la sensibilidad dental, que a la larga puede convertirse en un problema molesto a la hora de comer. En caso de dolor intenso o de otro tipo de problemas asociados, conviene acudir al dentista.

Fuente: Imujer